Redacción Angélica González

Comer piña en la noche ha sido motivo de debate durante años. Muchos creen que las frutas por la noche “engordan” o dificultan la digestión, pero la evidencia científica señala lo contrario. Esta fruta tropical no solo es refrescante y deliciosa, sino que también puede favorecer el descanso y mejorar la calidad del sueño.

 

 

Beneficios de comer piña en la noche

 

La piña es baja en calorías, rica en fibra y una fuente importante de vitaminas y minerales esenciales para el organismo. De acuerdo con el portal Panamerican Life, su contenido de triptófano —un aminoácido esencial— la convierte en una excelente opción antes de dormir, ya que participa en la producción de serotonina, la hormona que regula el estado de ánimo, el apetito y el sueño.

 

Además, la Clínica Universidad de Navarra destaca que el triptófano también interviene en la síntesis de melatonina, una hormona clave para regular el ciclo sueño-vigilia. A esto se suman nutrientes como la vitamina C, el magnesio y la fibra, que ayudan a mejorar la calidad del descanso. Según Sleep Doctor, bajos niveles de vitamina C pueden asociarse con menos horas de sueño y mayor riesgo de insomnio.

 

Otro componente clave es la bromelina, una enzima con propiedades antiinflamatorias que facilita la digestión y relaja los músculos, según el portal Healthline. Esto explica por qué consumir piña por la noche puede ayudar a tener un sueño más profundo y reparador.

 

 

Comer fruta en la noche: mito o realidad

 

A pesar de sus beneficios, persiste la idea de que comer fruta por la noche puede “caer pesada” o contribuir al aumento de peso. La nutricionista Lucía Bultó, miembro de la Academia Española de la Nutrición y Dietética, aclara que este mito carece de fundamento: “La piña y la mayoría de las frutas no representan un problema por sí mismas”.

 

Eso sí, recomienda no consumirlas de manera aislada, sino acompañarlas con proteínas o grasas saludables para lograr una cena más completa. Algunas combinaciones ideales son:


    •    Piña con yogur natural o griego.
    •    Piña con frutos secos (almendras o nueces).
    •    Ensalada de piña con semillas de chía o lino.

 

Estas combinaciones ayudan a mantener la saciedad, estabilizar los niveles de glucosa y mejorar la digestión nocturna.

 

 

Un hábito saludable y delicioso

 

Romper con el mito de que la fruta “no se debe comer en la noche” permite aprovechar al máximo sus beneficios. La piña no solo es ligera y digestiva, sino que también puede favorecer el sueño, reducir la inflamación y mejorar la salud intestinal.

 

Incluirla en una cena equilibrada —junto a proteínas y grasas saludables— es una opción segura, natural y beneficiosa. Así que si buscas una forma deliciosa de cerrar el día, un trozo de piña fresca puede ser tu mejor aliada para dormir mejor.

 

 

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