Redacción Angélica González

Cuidar la salud intestinal se ha convertido en una tendencia mundial. Las redes sociales, los supermercados y los influencers del bienestar hablan del microbioma, ese conjunto de billones de microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo y que influyen en la digestión, la inmunidad, el sueño y hasta el estado de ánimo. Pero mantener un intestino sano no requiere productos caros ni dietas extremas.

 

A continuación, te explicamos cómo fortalecer tu microbiota intestinal con cambios sencillos en la alimentación y hábitos respaldados por especialistas.

 

 

¿Qué es la salud intestinal y por qué es tan importante?

 

El microbioma intestinal está formado por bacterias, hongos y otros microorganismos que viven en el intestino. Tener una combinación equilibrada de ellos es clave para absorber nutrientes, mantener un sistema inmunitario fuerte y evitar inflamaciones.

 

La fibra dietética es el alimento preferido de estas bacterias beneficiosas. Cuando consumimos frutas, verduras y cereales integrales, estamos “alimentando” a nuestra microbiota para que trabaje correctamente y mantenga nuestro cuerpo en equilibrio.

 

 

5 cambios simples en tu alimentación para cuidar tu intestino

 

Olvida los suplementos costosos. Los pequeños ajustes diarios pueden marcar una gran diferencia:


    1.    Cambia las papas fritas por palomitas de maíz
Las palomitas naturales son un cereal integral rico en fibra, que nutre las bacterias buenas y es menos procesado que los snacks fritos.
    2.    Sustituye los dulces por fruta deshidratada
Albaricoques secos, pasas o dátiles aportan fibra, vitaminas y azúcares naturales que estabilizan la energía y benefician la digestión.
    3.    Agrega lentejas o garbanzos a tus comidas
Estas legumbres están llenas de fibra prebiótica que alimenta la microbiota intestinal. Además, aportan proteína vegetal y ayudan a reducir el consumo de carne.
    4.    Prefiere frutos secos naturales sobre los saborizados
Evita los aditivos, el exceso de sal o azúcar. Los frutos secos naturales contienen grasas saludables y fibra que fortalecen el sistema digestivo.
    5.    Cambia el helado por frutos rojos con kéfir
Esta mezcla aporta antioxidantes, probióticos y cultivos vivos que ayudan a mantener una flora intestinal equilibrada.

 

 

Cómo tener una buena salud intestinal

 

El doctor Palaniappan Manickam, gastroenterólogo con más de 20 años de experiencia, ha ganado popularidad en redes por sus consejos sobre salud digestiva. En una de sus publicaciones, compartió 10 micro hábitos que pueden mejorar la microbiota y el bienestar general.

 

Entre sus principales recomendaciones:


    •    Mastica cada bocado 20 a 30 veces. Esto facilita la digestión, reduce la hinchazón y mejora la absorción de nutrientes.
    •    Come conscientemente y detente cuando estés al 80% lleno. Ayuda a evitar la inflamación y el malestar post comida.
    •    Toma 10 minutos de sol cada mañana. Favorece los niveles de vitamina D, mejora el ánimo y regula el ciclo circadiano.
    •    Camina 10 minutos después de cada comida. Este hábito regula el azúcar en la sangre, mejora la digestión y previene el cansancio posterior a comer.
    •    Consume alimentos fermentados 3 veces por semana. Yogur, kéfir, kimchi o chucrut enriquecen tu flora intestinal con bacterias saludables.

 

 

El descanso y la mente: aliados invisibles del intestino

 

El doctor Manickam enfatiza que dormir bien es igual de importante que comer bien. Irse a dormir antes de las 23:00 ayuda al microbioma a regenerarse, mientras que trasnochar puede causar digestiones lentas y antojos excesivos.

 

También sugiere cuidar la salud mental: leer algunas páginas al día, escuchar música o realizar una actividad que genere alegría reduce el estrés y los niveles de cortisol, factores que influyen directamente en la salud intestinal.

 

 

El intestino no necesita suplementos, sino equilibrio

 

Cuidar la salud intestinal no significa gastar dinero en polvos o bebidas probióticas. La clave está en volver a lo natural: comer más frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados, dormir bien, moverte a diario y cuidar tu bienestar emocional.

 

La ciencia lo confirma: un intestino equilibrado es el reflejo de un cuerpo saludable.
Y como dice el doctor Manickam, “la mejor dieta es aquella que puedes mantener con placer y sin miedo”.

 

 

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