Redacción
Juan Sebastián Sosa
Melina Ramírez sorprendió a sus seguidores al hablar con total honestidad sobre un momento complejo de su vida. En una entrevista para el pódcast Vos podés, conducido por Tatiana Franko, la presentadora caleña compartió una experiencia que marcó un antes y un después en su vida.
A sus 35 años, la actual conductora de Yo me llamo reveló que tuvo que someterse a una cirugía de alto riesgo tras sufrir fuertes dolores en su clavícula izquierda. Lo que parecía un problema físico aislado terminó conectándose, según ella, con heridas emocionales de su pasado.
En el video, Melina relata cómo los médicos le advirtieron que la operación era tan delicada que existía la posibilidad de que perdiera el brazo izquierdo. “Me tocaban la aorta. Fue súper riesgosa”, explicó con voz pausada, pero firme.
Más allá del procedimiento médico, lo que más conmovió a los seguidores fue la interpretación que dio del origen de su malestar. Ramírez explicó que, al explorar su espiritualidad, comprendió que el dolor físico reflejaba una necesidad profunda de sanar internamente.

“Me tocó hacer terapia con mi mamá”: el poder de sanar el linaje femenino
Durante el pódcast, Melina profundizó en su visión espiritual y en cómo ha trabajado su salud emocional. Afirmó que cree en la conexión entre el cuerpo y las emociones, y que su dolor en el lado izquierdo representaba conflictos no resueltos con su linaje materno.
“Si te duele la mano, si te duele la pierna, si te duele cualquier parte del cuerpo claro que te está diciendo algo y significa algo. El lado derecho implica tu parte masculina, la relación con tu papá, tiene que ver mucho con el éxito laboral”, aseguró.
“El lado izquierdo tiene que ver con tu mamá, con el amor propio, con la abundancia. Y eso me dolía”, explicó. La presentadora mencionó que entendió la importancia de sanar su relación con su madre y decidió comenzar un proceso terapéutico junto a ella.
“Me tocó hacer terapia con mi mamá, entender cosas de mi abuelita y de ahí para arriba”, dijo. Esa búsqueda la llevó a identificar patrones familiares que, sin querer, había repetido. “Entendí que venía siendo la persona de mi familia que venía a cortar esas cosas”.
La cirugía, el control y la lección que le dejó a su hijo
Ramírez también habló de cómo el deseo de tener todo bajo control la afectó física y emocionalmente. “Entendí que era mi deseo de controlarlo todo y tuve que aprender a soltar”, expresó.
Según su relato, asumir cargas que no le correspondían dentro de su familia fue parte del origen de su enfermedad. Al tomar conciencia de esto, decidió “devolver lo que no era suyo” y liberar también a su hijo de esos pesos emocionales heredados.
“A todo el mundo le devolví lo que no era mío. Eso es muy liberador y muy difícil”, explicó. Agregó que ahora busca criar a su hijo libre de esos patrones, para que no tenga que cargar con lo que no le pertenece.
La historia de Melina tocó fibras sensibles en sus seguidores, quienes destacaron la valentía de hablar públicamente sobre temas tan íntimos. La presentadora logró, con sus palabras, abrir espacio a conversaciones necesarias sobre salud emocional, maternidad y transformación interior.
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