Redacción admin

Los Juegos Olímpicos de París continúan avanzando y pronto llegará a su fin la primera semana de competencias. Hasta el momento la tabla de medallería es liderada por Japón, que ya obtuvo 12 preseas, y seguida por Francia y China.

 

Sin embargo, aunque la mayoría de las competencias se han desarrollado sin mayores novedades, en las últimas horas se confirmó la noticia de una baja importante en la delegación brasileña, que representaba al país en la disciplina de la natación,

 

Lo curioso es que esta no es una baja por lesión, sino como consecuencia de una falta disciplinaria de la deportista que su propio Comité Olímpico decidió castigar.

 

Se trata de Ana Vieira, quien también estuvo presente en los olímpicos de Tokio 2020. Esta vez, de manera prematura saldrá Paris 2024 por abandonar la villa olímpica sin autorización.

 

Al parecer, Ana abandonó la concentración para encontrarse con su pareja, el también nadador brasileño, Gabriel Santos.

 

Ante esto, la Confederación Brasileña de Deportes Acuáticos y el Comité Olímpico Brasileño tomaron la decisión de sancionar a ambos deportistas, pero según explicó el comunicado de la entidad deportiva, la peor parte la llevó Ana debido a su reacción cuando recibió el llamado de atención.

 

“Además de este hecho, la atleta Ana Carolina, de forma irrespetuosa y agresiva, impugnó la decisión técnica tomada por el comité de la Selección Brasileña de Natación, por lo que fue sancionada con la expulsión de la delegación y regresará a Brasil inmediatamente”, dice el comunicado.

 

Una decisión con la que estuvo de acuerdo el jefe del equipo de natación, Gustavo Otsuka, quien mencionó: “estamos aquí para trabajar para Brasil, no para tomarnos vacaciones. Tenemos la responsabilidad ante los 200 millones de contribuyentes que confían en nosotros. No podemos permitirnos el lujo de jugar”.

 

 

 

La versión de Vieira

 

Lo cierto es que Vieira y Santos admitieron que, aunque usaron el transporte oficial de la organización para ir a la Torre Eiffel, cometieron el error de no informar y hacerlo sin permiso.

 

No obstante, Ana alegó que se había quedado sola, dijo que no había sentido apoyo. “agradezco el apoyo recibido, pero cuando fui informada de mi expulsión, no pude contactar a nadie. Mi imagen se difundió por todas partes y me sentí completamente sola”.

 

Además, Ana mencionó que cuando recibió la noticia de su expulsión, la Federación le negó el apoyo psicológico que solicitó, por lo cual mencionó que se siente "desamparada".

 

Concluyó informando que ahora está en Portugal, tomando una escala antes de regresar a Brasil.

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