Redacción admin

La repentina muerte del exfutbolista colombiano Jorge Bolaño sigue causando conmoción. Su fallecimiento, producto de un ataque cardiaco, ha despertado inquietudes en la opinión pública, especialmente entre quienes practican deporte de alto rendimiento. 

 

Para esclarecer el tema desde un enfoque médico, el cardiólogo Rodolfo Vega compartió su visión en declaraciones recogidas por el diario Pulzo, explicando que, aunque impactante, este tipo de episodios no son tan raros como se piensa.

 

“Esto no me extraña”, señaló Vega de manera contundente. Según él, en congresos de cardiología deportiva se discuten frecuentemente los casos de muerte súbita en personas jóvenes, incluso entre quienes parecen gozar de excelente salud. La causa más frecuente: la enfermedad coronaria, que puede desarrollarse silenciosamente hasta provocar un desenlace fatal.

 

¿Pueden los deportistas sufrir muerte súbita?

 

Para el especialista, es crucial que cualquier persona que practique deporte, sobre todo de alto rendimiento, se someta periódicamente a controles cardiológicos. “Esto que ustedes están haciendo, esta pedagogía, es importante”, destacó Vega, insistiendo en que la comunidad debe entender que la muerte súbita no distingue entre sedentarios y atletas.

 

El cardiólogo recordó otros casos recientes, como el de dos deportistas en Madrid, uno de 38 y otro de 21 años, que sufrieron paros cardiacos. “Esto no es extraño ni raro”, dijo, y resaltó la importancia de una evaluación médica oportuna para prevenir tragedias.

 

La salud cardiaca del atleta: tres escenarios posibles

 

Vega explicó que este tipo de desenlaces se pueden analizar desde tres contextos médicos. El primero: un atleta aparentemente sano, que desarrolla una hipertrofia y bradicardia propias del entrenamiento, pero sin afecciones visibles. El segundo: quien alguna vez fue deportista, pero cuyos hábitos posteriores –como el consumo de alcohol, tabaco o drogas– pueden desencadenar enfermedades cardiacas.

 

Y el tercer escenario, quizás el más preocupante: personas que tienen una condición congénita no diagnosticada, como el origen anómalo de una arteria coronaria. Esta alteración puede pasar desapercibida en exámenes de rutina, hasta que, inesperadamente, se presenta una falla fatal, como podría haber sucedido con Bolaño a sus 41 años.

 

¿Cómo detectar estos riesgos a tiempo?

 

El cardiólogo insiste en que la clave está en la prevención. Aunque muchos deportistas se someten a chequeos básicos, en ocasiones no se incluyen pruebas específicas que permitan detectar malformaciones coronarias o hipertrofias atípicas. Por eso recomienda pruebas más profundas, como ecocardiogramas o estudios de perfusión.

 

“El corazón de un deportista cambia, sí, pero no todos los cambios son benignos”, advirtió Vega. “Lo que puede parecer una adaptación del cuerpo, en algunos casos es una señal de alerta que pasa inadvertida”.

 

La importancia del seguimiento médico constante

 

Los exámenes no deben ser algo puntual. Según el especialista, el seguimiento debe ser constante, especialmente cuando hay antecedentes familiares de enfermedades cardiacas. “Una persona puede entrenar toda su vida, pero si su genética le juega en contra, necesita una vigilancia estricta”.

 

Además, recomendó a exfutbolistas o atletas retirados mantener hábitos saludables y no confiarse de su historial deportivo. El cuerpo cambia con los años, y lo que fue seguro a los 20, puede representar un riesgo a los 40.

 

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