Redacción
Juan Sebastián Sosa
Cada diciembre, en las novenas de aguinaldos y en los coros infantiles de colegios y parroquias, hay un villancico que aparece sin falta: Tutaina Tuturumaina. Su melodía es sencilla, el estribillo es fácil de recordar y, aunque todos lo cantan, pocos saben realmente de dónde salió o qué significan sus palabras.
Entre esos cantos que se repiten año tras año, ‘Tutaina Tuturumá’ ocupa un lugar especial, no solo por su ritmo alegre, sino por un nombre que despierta curiosidad desde la primera vez que se escucha. El villancico hace parte de ese repertorio que acompaña la Navidad colombiana desde hace décadas.
Con el paso del tiempo, este tema se ha convertido en uno de los más representativos de la Navidad en Colombia, aun cuando su origen no es del todo claro. Se canta en grupo, se marca con palmas y suele cerrar las novenas con un ambiente festivo.
Sin embargo, pocas veces se pregunta qué significan esas palabras que parecen inventadas y que, aun así, todos reconocen apenas suenan los primeros acordes. Detrás de ese coro repetitivo hay una historia que conecta tradiciones populares, viajes culturales y transformaciones religiosas.
A pesar de ser un tema tan famoso, su origen, su compositor y su nacionalidad no son conocidos hasta el momento. De este villancico solo se sabe que su mayor éxito fue grabado en el sello Sonolux teniendo como solista a Saida Ochoa y el respaldo del Coro del Instituto Venezolano de Ciegos, a mediados del siglo XX.

¿Cuál es el origen de ‘Tutaina Tuturumaina’?
El origen de los villancicos se remonta al siglo XIII, donde la palabra se utilizaba para hablar sobre las personas que vivían en las villas. En América llegaron después del siglo XVI, luego de alcanzar gran popularidad en España, pero con el tiempo han sufrido diversos cambios y modificaciones, hasta llegar a las tonadas que hoy escuchamos en las fiestas navideñas.
Antes de asociarse con la Navidad, los villancicos fueron canciones populares que hablaban de la vida cotidiana. Surgieron en la Edad Media en las villas españolas, donde eran interpretados por habitantes de origen humilde, conocidos como villanos. De ahí proviene el nombre del género, ligado a lo rural, a lo cercano y a lo colectivo.
Estas composiciones no tenían un carácter religioso. Narraban amores, desamores, escenas del campo o sucesos locales y se cantaban sin grandes acompañamientos musicales. Su estructura sencilla, con coplas y estribillos, facilitó que se difundieran rápidamente y que fueran recordadas con facilidad.

Con el paso del tiempo, especialmente a partir del siglo XVI, la Iglesia católica incorporó estas melodías populares como parte de su estrategia de evangelización. Las letras se adaptaron para contar la historia del nacimiento de Jesús y los villancicos pasaron a formar parte de la liturgia y de las celebraciones navideñas.
Desde España, el género llegó a América durante la colonización. En el nuevo territorio se mezcló con tradiciones locales y se integró a celebraciones como las posadas y las novenas, consolidándose como un elemento central de la Navidad en países como Colombia.
Lo primero que se debe tener claro es que se trata de un villancico antiguo, cuya autoría no está registrada. No hay una fecha exacta de origen ni un creador reconocido, lo que es común en muchas canciones que se han transmitido durante siglos de manera oral.
‘Tutaina Tuturumá’ pertenece a ese grupo de villancicos de origen popular y autor desconocido que se transmitieron de generación en generación. Su permanencia no se explica por una composición compleja, sino por su carácter festivo y colectivo, pensado para ser cantado en grupo.
¿Qué significa ‘Tutaina’ y por qué es tan popular?
La palabra ‘tutaina’ tiene su origen en Perú y se utiliza de manera coloquial para referirse a una fiesta pequeña o a una reunión alegre. En ese sentido, el villancico alude directamente al ambiente de celebración que rodea la novena de aguinaldos y los encuentros propios de la Navidad.
Si se analiza su letra, entre estrofas narra un poco de lo que sucedió luego del nacimiento del Niño Jesús:
“Vamos todos a cantar, con amor y alegría, porque acaba de llegar, de los cielos el mesías. Tutaina tuturuma, Tutaina tuturumaina, Tutaina tuturuma, turuma. Tutaina tuturumaina”.
‘tuturumá’ o ‘tuturumaina’ no tiene un significado literal. Se trata de una expresión creada para acompañar el ritmo de la canción, una especie de apoyo fonético que refuerza la melodía y facilita la repetición, similar a otros recursos presentes en la música popular.
La letra del villancico narra escenas posteriores al nacimiento del Niño Jesús. Habla de la llegada del Mesías, de la alegría que provoca su nacimiento y de la participación de pastores y Reyes Magos, elementos centrales del relato bíblico que se repite cada diciembre.
Aunque no se conoce una fecha exacta de composición, ‘Tutaina Tuturumá’ se popularizó en Colombia a mediados del siglo XX gracias a grabaciones discográficas que circularon ampliamente en el país.
Su ritmo ligero y su coro repetitivo lo hicieron ideal para cerrar las celebraciones, reunir voces y marcar el tono festivo de la noche. Más allá de su significado literal, ‘Tutaina Tuturumá’ representa una forma de encuentro.
Este villancico ha sido cantado por generaciones y es uno de los más esperados por niños y adultos. Su lugar en las novenas es casi obligatorio y su melodía es de las primeras que los niños aprenden a cantar en la época navideña.
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