Redacción admin

Tras el reciente suicidio de Catalina Gutiérrez, una joven colombiana que estaba cursando su etapa de residencia como médica de la Universidad Javeriana, el país continúa conmocionado. Además, se han venido destapando nuevos casos de maltrato en contextos similares.

 

Médicos reconocidos en el mundo de las redes sociales, como el doctor Carlos Jaramillo, se han manifestado y han confesado detalles sobre las diferentes formas de maltrato que sufrieron durante su etapa de residencia.

 

Asimismo, Noticias Caracol reveló recientemente el caso de una médica que  se unió a este tipo de confesiones. Se trata de la anestesióloga Adriana Real, quien contó: "Básicamente lo que viví fue horrible, un infierno total, muchos malos tratos, gritos. La forma de enseñar de ellos es con gritos, humillaciones. Lo mínimo que decían era estúpida o imbécil. Yo puse una denuncia con el decano de Medicina, un neurocirujano, pero esa denuncia no pasó a mayores".

 

Una vez, según el testimonio de Adriana, un coordinador los cito para decirles que eran mediocres y así justificar el maltrato: "Dijo que la forma en la que nos trataban es porque éramos mediocres. Un compañero dijo que tenía depresión y que tomaba antidepresivos y en esa reunión dijo que el regaño iba para todos 'menos para fulanito, que depronto se deprime y se tira de un edificio'".

 

"Me di cuenta de que estaba deprimida después del primer año. Le comenté al coordinador de anestesiología que iba a renunciar, que estaba deprimida. Le insinué que era maltrato. Le lloré, dije que estaba deprimida y que había pensado en renunciar. Me dijo que si renunciaba era porque no me gustaba la anestesiología", agregó.

 

Según la doctora, el caso de Catalina le trajo recuerdos de lo que sucedió con ella: "Eso me dio muy duro, revivió todo lo que había pasado", dijo.

 

Salen a la luz más denuncias

 

A la voz de la doctora Adriana se suma la de Andrés Gómez, otro médico que hizo su residencia también en la Universidad Javeriana, al igual que Catalina. Por su parte, él denuncia gritos, jornadas de trabajo extensas, compañeros que tenían que dormir en los carros y realizar funciones extra que no les corresponden, como hacer aseo de su lugar de trabajo.

 

"Es complejo, porque implicó revivir y volver a muchos episodios de mi vida, difíciles de sobrellevar, que tenen una alta carga afectiva. Hicieron que el paso por mi especialización, que era la realización de un sueño, se convirtiera en una pesadilla. Me quitó mucho la tranquilidad", señaló Gómez.

 

 

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