Redacción
Juan Sebastián Sosa
Una fuerte agresión contra una mujer en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá ha generado indignación y preocupación por los protocolos de atención a víctimas de violencia de género en espacios públicos. Claudia Patricia Segura fue golpeada por un hombre en plena sala de espera, ante decenas de personas y sin una reacción oportuna por parte de las autoridades aeroportuarias.
El hecho ocurrió el pasado domingo 27 de julio en la sala D9, donde se esperaba el abordaje de un vuelo de Avianca hacia Cali. Claudia, quien es contratista de la Alcaldía de Bogotá, se encontraba trabajando en su computador cuando fue interpelada violentamente por Héctor Favio Santacruz Marulanda, quien alegaba que ella ocupaba “su silla”.
Tras un breve cruce de palabras, el hombre pasó de las amenazas a la agresión física. Le arrebató el celular y le propinó un golpe directo en el rostro. El impacto fue tan fuerte que Claudia perdió momentáneamente el conocimiento. Algunos testigos confirmaron que cayó al suelo descompensada.

Personal médico la trasladó en silla de ruedas hasta un punto de atención dentro del aeropuerto. Allí le diagnosticaron traumas en tejidos blandos y lesiones en el ojo y oído izquierdos. Cuatro días después del ataque, su estado sigue siendo delicado y sin un diagnóstico definitivo.
Según su abogada, Maité Bayona, Claudia ha tenido que asistir a nuevos exámenes por una posible lesión en el oído interno derecho. Además, ha presentado alteraciones emocionales que podrían requerir apoyo psicológico, dada la gravedad de la agresión sufrida.
La abogada también denunció que, tras el ataque, Claudia fue trasladada en el mismo vehículo que su agresor hasta la URI de Engativá. Esta decisión, afirma, revictimizó a su cliente y expuso fallas graves en el manejo de casos de violencia de género por parte de la Policía Nacional.
La salud de Claudia Segura: entre el dolor físico y las secuelas emocionales
Cuatro días después del ataque, Claudia sigue sin saber con certeza qué tan graves son las secuelas físicas que tendrá que enfrentar. El golpe en el rostro le dejó una lesión en el oído interno derecho y afectaciones visibles en su ojo izquierdo.
Además del dolor físico, Claudia ha experimentado una fuerte carga emocional. Según su abogada, se encuentra perturbada y con temor, una reacción común entre víctimas de violencia que no reciben atención psicológica oportuna.
Los médicos aún no descartan consecuencias a largo plazo, especialmente en su audición. Por eso, se han ordenado citas con otorrinolaringólogos y otros especialistas. También se evalúa la necesidad de iniciar un tratamiento psicológico para abordar los síntomas de ansiedad y trauma.
Claudia, además de ser una víctima, es también una voz de denuncia. A través de su abogada, ha manifestado su intención de visibilizar lo ocurrido para evitar que otras mujeres vivan situaciones similares en lugares donde deberían sentirse seguras.
Por ahora, su recuperación física y emocional sigue siendo incierta. Lo único claro es su determinación por exigir justicia y generar conciencia sobre la falta de protección que enfrentan las mujeres víctimas de violencia, incluso en espacios tan vigilados como un aeropuerto internacional.
¿Qué dicen las leyes sobre este tipo de agresiones en Colombia?
El caso de Claudia Segura no solo ha causado rechazo social, también ha encendido las alertas jurídicas. Su defensa espera que la Fiscalía General de la Nación actúe con celeridad y bajo el enfoque de violencia de género, como está previsto en la legislación penal colombiana.
De acuerdo con el Código Penal colombiano, las lesiones personales pueden tener agravantes cuando ocurren bajo circunstancias de discriminación o violencia basada en género. Es decir, el ataque no solo es un hecho aislado, sino que podría tener consecuencias judiciales más severas si se demuestra que estuvo motivado por un acto de intolerancia machista.
La abogada Maité Bayona enfatiza que este no debe ser tratado como un simple altercado. “Esperamos que se reconozca que hubo una vulneración directa a los derechos de una mujer en un espacio público y que las autoridades actúen con el rigor que la ley exige”, señaló.

Además, solicitó que la Fiscalía priorice el caso dentro de su unidad de género, para asegurar una recolección eficiente del material probatorio, incluyendo los videos de seguridad del aeropuerto. Según la jurista, esto es clave para fortalecer la denuncia.
La defensa también ha pedido que se evalúe la conducta del agresor bajo el enfoque diferencial que contempla la ley para víctimas de violencia de género. Esto incluye el respeto al debido proceso, pero también la protección inmediata de la persona afectada.
Finalmente, Bayona insistió en que el caso no debe quedarse en la impunidad. “Este no es un asunto personal, es una situación que representa a muchas mujeres en Colombia que, como Claudia, no encuentran protección cuando más la necesitan”, concluyó.
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