Redacción Angélica González

Lo que empezó como una emocionante aventura en Santa Marta, culminó con un desenlace fatal que acabó con la vida de la más pequeña de la familia Villamizar González. Días después de llegar a su hogar en Bucaramanga, Stefania fue atacada por una bacteria mortal.

 

Sin razón aparente, la menor empezó a presentar preocupantes síntomas como diarrea, vómitos, fiebre y dolor en uno de sus oídos. Tras ser trasladada a un centro médico, recibió un tratamiento para la otitis.

 

A pesar de que mejoró notablemente los días siguientes, el 14 de julio empezó a mostrar indicios de que algo realmente grave estaba sucediendo en su interior: perdió sus energías, desarrolló intolerancia a la luz y convulsionó mientras se duchaba. Un mes después falleció.

 

¿Qué revelaron los análisis?

 

Tras análisis realizados por el Instituto Nacional de Salud, a Stefania la mató una encefalitis, y no una meningitis, como sugirieron algunos especialistas. Esta enfermedad se cataloga como un “bicho” que se come el “cerebro” de la persona.

 

“Es un parásito que, debido a las altas temperaturas y aguas estancadas, puede vivir en áreas como piscinas o jacuzzis y se alimenta del cerebro”, señaló William Contreras, neurocientífico.

 

Por su parte, el abuelo de la menor hizo un llamado al Ministerio de Salud para que engruese las medidas de seguridad en hoteles con zonas húmedas y evitar que se repita una tragedia semejante.

 

“Que su muerte sirva para que el Ministerio de Salud y el gobierno tomen las medidas sanitarias y preventivas en todos los lugares donde haya piscinas, ríos o espacios de agua dulce, donde se desarrolla esta ameba”, alegó Álvaro Villamizar.

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