Redacción Julián Dussán Bonilla

Son miles las especies de animales que habitan la Tierra. Desde antaño, el hombre de ha valido de la mayoría de ellas para su servicio y, aunque ha logrado crear lazos con varias, lo cierto es que con solo una ha logrado crear una relación que va más allá de todo: el perro.

 

Los caninos han sido compañeros cercanos de los seres humanos durante miles de años, y su capacidad para percibir y reaccionar a las emociones humanas ha fascinado a los científicos y a los dueños de mascotas por igual. 

 

A raíz de su cercanía a lo largo de los siglos, estos animales han logrado adaptarse al comportamiento humano, pero, ¿es cierto que su capacidad ha llegado al punto de lograr oler el miedo de las personas? Varios estudios científicos han investigado esta capacidad canina para entender mejor cómo los perros perciben y responden a las emociones humanas.

 

En primer lugar, cabe recalcar que el sentido del olfato de los perros es notablemente superior al de los humanos: los perros poseen entre 220 y 300 millones de receptores olfativos en comparación con los aproximadamente 5 millones en los seres humanos.

 

En adición a lo anterior, la parte del cerebro dedicada a procesar los olores es proporcionalmente 40 veces mayor en los perros que en las personas. Esta capacidad les permite detectar una amplia gama de compuestos químicos en el aire y en las secreciones humanas, lo que podría incluir las señales químicas asociadas con el miedo.

 

¿Qué dicen los científicos?

 

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La combinación de señales olfativas, visuales y auditivas permite a los perros interpretar y responder a las emociones humanas de manera integral. Un artículo en "Applied Animal Behaviour Science" destacó que los perros utilizan múltiples sentidos para evaluar el entorno y las emociones de las personas, lo que les permite reaccionar de manera más completa y efectiva. 

 

Por otro lado, algunos perros pueden volverse protectores y acercarse a consolar a la persona asustada, mientras que otros pueden volverse ansiosos o evitar el contacto. Un estudio de la Universidad de Lincoln en el Reino Unido descubrió que los perros eran más propensos a buscar la proximidad de sus dueños cuando éstos mostraban signos de angustia, lo que indica una respuesta empática a las emociones humanas.

 

Cuando una persona siente miedo, su cuerpo libera varias sustancias químicas, como adrenalina y cortisol, que pueden alterar el olor corporal: en este orden de ideas, n estudio realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Corea del Sur encontró que los perros pueden detectar cambios en las secreciones sudoríparas humanas relacionadas con diferentes estados emocionales.

 

Por lo anterior, se apunta que la evidencia científica sugiere que los perros tienen la capacidad de oler el miedo en los humanos debido a su avanzado sentido del olfato y su habilidad para detectar cambios químicos en el sudor humano. 

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