Redacción admin

Cada 20 de mayo se celebra el Día Mundial de las Abejas. Una fecha que busca concientizar sobre la importancia de estos insectos polinizadores, las amenazas que enfrentan, y su rol en los diferentes ciclos del planeta tierra.

 

La fecha se conmemora desde el año 2017, cuando la Asamblea General de ONU tomó la decisión de establecerla el mismo día del nacimiento de Anton Janša, quien en el siglo XVIII fue pionero en las técnicas modernas de apicultura.

 

Janša elogió a las abejas por su capacidad para trabajar de manera diligente, necesitando apenas supervisión. Fue su país de origen el que promovió esta conmemoración.

 

La importancia de las abejas

 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, aproximadamente el 80% de todas las plantas con flores están especializadas para la polinización por animales, en su mayoría insectos (que incluye a las abejas).

 

Los polinizadores como las abejas, mariposas, los colibrís y los murciélagos permiten la reproducción de muchas plantas, entre ellos están algunos cultivos esenciales para la alimentación.

 

Estos insectos proporcionan alimentos de alta calidad como lo son la miel, la jalea real y el polen- y otros productos como la cera de abeja, el propóleo y el veneno de abeja.

 

Las abejas son seres vitales para mantener la salud de los ecosistemas, ya que nos alertan sobre su estado y los peligros que enfrentan.

 

¿En qué consiste la polinización?

 

La polinización es el proceso mediante el cual el polen de las flores es transferido desde los estambres (parte masculina de la flor) hasta el pistilo (parte femenina), lo que permite la fertilización y la producción de semillas y frutos. Las abejas son fundamentales en este proceso, ya que mientras buscan néctar para producir miel, involuntariamente transfieren polen de una flor a otra. Esto promueve la reproducción de las plantas, garantizando la diversidad genética y la producción de alimentos.

 

Sin la polinización, muchas plantas no podrían reproducirse y fructificar, lo que afectaría a toda la cadena alimentaria, ya que muchas especies de animales dependen directa o indirectamente de estas plantas para alimentarse. Además, una gran cantidad de cultivos agrícolas dependen de la polinización para producir frutos. Por lo tanto, las abejas desempeñan un papel crucial en la preservación de los ecosistemas y en la seguridad alimentaria global.

 

Las abejas están en peligro de extinción

 

Los polinizadores enfrentan crecientes amenazas en el mundo. Diversos factores contribuyen a estas amenazas, que van desde la degradación de sus hábitats hasta la mortalidad causada por pesticidas nocivos utilizados en la agricultura:

- La utilización de pesticidas
- La invasión de insectos
- Los cambios en la utilización del suelo
- Los monocultivos que disminuyen su diversidad alimentaria
- El cambio climático
- Las enfermedades y los parásitos

 

Un estudio reciente dio a conocer que las colmenas de los abejorros podrían estar sobrecalentándose debido al cambio climático. Según informa The Guardian, esto estaría provocando la muerte de las crías y por ende la extinción paulatina de uno de los polinizadores más importantes de nuestro planeta.

 

Básicamente, lo que está sucediendo es que, si bien estas colonias pueden termorregularse, debido a que en las épocas de calor las abejas baten las alas y abanican la colmena para poder enfriarla, las altas temperaturas que se han registrado últimamente están dificultando esta tarea y los abejorros están muriendo.

 

De acuerdo con el artículo publicado en Frontiers in Bee Science, la mayor parte de las crías de abejorros no pueden sobrevivir en temperaturas superiores a los 36 grados. Pues, la temperatura óptima para la incubación de los nidos, según varios estudios, es de entre 28 y 32 grados.

 

Si bien las abejas pueden hacer frente al calor y adaptarse, si el nido se calienta lo suficiente como para no poder criar larvas sanas, toda la colonia terminará desapareciendo.

 

"Si los abejorros no pueden mantener las temperaturas por debajo de lo que probablemente sea un límite letal de unos 35ºC, cuando la cría tiene peligro de morir, eso podría explicar por qué estamos perdiendo tantos abejorros en todo el mundo, especialmente en Norteamérica y Europa", le dijo Peter Kevan, profesor de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guelph (Canadá) a The Guardian.

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