Redacción Juan Sebastián Sosa

Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), liderado por la biomédica Ariella Shikanov, logró crear el primer atlas celular del ovario humano, desvelando así los factores que hacen que un folículo produzca óvulos y abriendo el camino a la extensión de la fertilidad.

 

De acuerdo con el grupo de científicos, este avance “podría conducir a tratamientos que restablezcan la producción de hormonas ováricas y la capacidad de tener hijos biológicos biológicamente emparentados”. 

 

El hallazgo, que fue recogido este viernes en la revista Science Advances, ha dado lugar a una caracterización molecular completa del ovario, con la descripción y localización de todas sus moléculas, que ha sido posible gracias al análisis de tejidos procedentes de ovarios de cinco donantes humanas. 

 

El estudio hace parte del proyecto Atlas Celular Humano, con el cual la ciencia aspira a lograr un mapeo completo del cuerpo humano para entender a la perfección su funcionamiento y cuáles son las fallas que desencadenan las enfermedades. 

 

 

Se abre la posibilidad de crear un ovario artificial 

 

En la actualidad, los cirujanos pueden implantar tejido ovárico previamente congelado para restablecer temporalmente la producción de hormonas y óvulos. Sin embargo, ese procedimiento presenta un problema: que el tejido no funciona por mucho tiempo porque son muy pocos los folículos (las estructuras que producen hormonas y crean óvulos) que sobreviven al implante.

 

Ahora, con la caracterización celular del ovario, se reveló que la mayoría de los folículos, denominados ‘primordiales’, permanecen inactivos y se localizan en la capa externa del ovario, denominada corteza.

 

“Nuestro ovario puede servir incluso para crear un ovario artificial que, con el tiempo, podría trasplantarse al cuerpo”, explica la autora principal, Ariella Shikanov. 

 

También hay otra porción más pequeña de folículos, llamados ‘funcionales’, que se activan periódicamente y migran hacia el interior del ovario, a una región conocida como fondo de crecimiento, donde producen óvulos que posteriormente se liberan en la trompa de Falopio. 

 

Guiar la creación de óvulos

 

La transcripción especial, una técnica que es relativamente nueva, ha permitido rastrear la actividad génica de las células y desvelar los factores que hacen que un folículo madure y produzca óvulos.

 

¿Cuál es el beneficio de conocer estos factores? Que permitirá editar genéticamente el tejido ovárico para guiar el desarrollo de los folículos, de tal manera que ese tejido funcione mejor y más tiempo una vez implantando que el que no está modificado.

 

Con este avance, una paciente que tenga que someterse a tratamientos médicos tóxicos como quimioterapia o radioterapia, podría congelar tejido ovárico que posteriormente le pueda ser reimplantado. 

 

Así las cosas, la creación del tejido ovárico productivo mediante edición genética abriría la puerta, según los investigadores, a una ventana de fertilidad más larga, así como a un periodo más prolongado de tiempo en el que el cuerpo produciría hormonas que ayudarían a regular el ciclo menstrual y mejorar la salud muscular, esquelética y cardiovascular.

 

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