Redacción Juan Sebastián Sosa

Desde este lunes 6 de mayo, los 133 cardenales que participarán en el cónclave para elegir al nuevo papa ya se encuentran en Roma. Durante la décima congregación general se confirmó la presencia de 132 electores, aunque en total serán 133 quienes voten, tras dos ausencias previas.

 

Según informó el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, los cardenales han sorteado sus habitaciones en la Casa Santa Marta y en un edificio adyacente. Este será su lugar de alojamiento durante el proceso, que inicia formalmente el martes 7 de mayo con la ceremonia de juramento.

 

La jornada comenzará con una misa especial en la Basílica de San Pedro y, por la tarde, los purpurados se trasladarán en procesión hasta la Capilla Sixtina, donde se cerrarán las puertas al grito de “Extra omnes” (“todos fuera”) y se dará inicio oficial al cónclave.

 

Durante este encierro, las comunicaciones estarán completamente bloqueadas. El Vaticano apagará la señal de telecomunicaciones y los cardenales no podrán tener teléfonos ni contacto con el exterior, en cumplimiento del protocolo de máxima privacidad.

 

 

¿Cómo es el ritual para elegir a un nuevo papa?

 

El cónclave es uno de los rituales más solemnes y antiguos del Vaticano. Una vez dentro de la Capilla Sixtina, los cardenales deben prestar juramento de confidencialidad absoluta. Cualquier violación será sancionada con la excomunión automática.

 

El primer paso es la meditación del cardenal Raniero Cantalamessa, quien hablará a los electores antes de retirarse. Después de su intervención, se lleva a cabo la primera votación. Para ser elegido papa, un candidato debe obtener dos tercios de los votos, es decir, al menos 89.

 

Cada cardenal escribe el nombre del candidato elegido en una papeleta, lo declara ante Dios y la deposita en un cáliz que sirve como urna. Los votos se cuentan cuidadosamente y se mezclan entre cáliz y cáliz para garantizar anonimato.

 

Cardenales que participarán en el cónclave para la elección de un nuevo papa.

 

Si no hay elección tras las primeras rondas, se continúa con dos votaciones en la mañana y dos en la tarde. Entre cada jornada, los cardenales regresan a la Casa Santa Marta, pero no pueden salir ni comunicarse con el mundo exterior.

 

Todo este proceso sigue las normas de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, aprobada por el papa Juan Pablo II en 1996.

 

Máxima seguridad y vigilancia en el Vaticano

 

El Vaticano ha tomado medidas extraordinarias para garantizar la confidencialidad del cónclave. Desde este martes 7 de mayo a las 3 p.m. se desactivará toda señal de celular y radiofrecuencia en el Estado Vaticano.

 

Los cardenales, además, no podrán utilizar ningún dispositivo electrónico, y todas las zonas cercanas a la Capilla Sixtina, como la Sala Regia y la Capilla Paolina, serán selladas para evitar filtraciones.

 

En paralelo, el Ayuntamiento de Roma ha activado un dispositivo especial de seguridad. Se desplegarán agentes en la Plaza de San Pedro y sus alrededores, con un enfoque modular que se ajustará según la cantidad de visitantes que lleguen durante las jornadas clave del cónclave.

 

Las autoridades italianas esperan un alto flujo de fieles y turistas, especialmente en los momentos de mayor expectativa, como cuando se eleve la “fumata blanca”, señal de que un nuevo pontífice ha sido elegido.

 

 

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