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La desaparición de Tatiana Hernández, estudiante de Medicina de 23 años, sigue sin resolverse tras más de un mes de incertidumbre. Pero un nuevo detalle en la investigación ha despertado dudas en su entorno familiar: un segundo celular encontrado en su cuarto, desconocido para muchos, pero clave para su madre.
Tatiana fue vista por última vez el domingo 13 de abril de 2025, en la playa cercana al Hospital Naval de Bocagrande en Cartagena, donde hacía su internado. Ese día, su madre, Lucy Díaz Gordillo, la visitó y le llevó el almuerzo. Horas después, su pareja, David Espitia, llamó alarmado desde Bogotá al no poder comunicarse con ella. Fue entonces cuando comenzaron las labores de búsqueda.
Un celular en los espolones y otro olvidado en la habitación
Las primeras pistas surgieron cuando se hallaron las sandalias de Tatiana y su celular principal sobre los espolones de la playa. Un turista incluso logró grabarla sentada en ese lugar, en el único registro visual que se tiene de ella tras su desaparición.
Sin embargo, según dio a conocer el medio PULZO, durante la inspección de su cuarto, las autoridades encontraron un segundo celular. Según su madre, este teléfono le fue entregado por ella misma como respaldo, ya que el dispositivo principal tenía fallas. Pero lo que llama la atención es que se trata de un equipo básico, sin aplicaciones avanzadas ni conexión constante a internet.
La señora Lucy lo describió como una “carcasa”: un celular que solo servía para recibir llamadas o mensajes. A pesar de sus limitaciones, este equipo también fue entregado a las autoridades y se encuentra en análisis.
¿Por qué sus amigas sabían la clave de su celular y su mamá no?
Otro detalle que ha generado inquietud en la familia es el acceso a la información digital de Tatiana. Mientras que su madre asegura no conocer la clave del celular hallado en la playa, algunas amigas de la joven sí sabían cómo desbloquearlo. Ellas colaboraron con la Fiscalía entregando esa contraseña para apoyar la investigación.
Este dato ha resultado extraño para Lucy Díaz, quien no comprende cómo otras personas podían conocer detalles personales que ella desconocía. Aunque aún no hay declaraciones oficiales que confirmen si del análisis de estos dispositivos surgieron pistas relevantes, la madre considera que ese segundo celular podría ser una pista clave.
Las hipótesis siguen abiertas: ¿accidente o desaparición forzada?
Mientras tanto, la búsqueda continúa sin resultados concluyentes. La Armada Nacional, junto a la Policía y la Fiscalía, ha desplegado múltiples operativos por tierra y mar. Incluso se han utilizado sensores y equipos de buzos en zonas peligrosas, donde se prohíbe el ingreso al mar por su fuerte oleaje.
El comandante de Guardacostas en Cartagena, Felipe Portilla, indicó que las condiciones del mar eran riesgosas aquel 13 de abril, lo que mantiene en pie la posibilidad de un accidente. Sin embargo, la familia de Tatiana no descarta otras hipótesis, como un posible rapto.
“Ella está viva”: el testimonio que mantiene la búsqueda activa
Lucy Díaz insiste en que su hija sigue con vida y podría estar retenida. Su intuición, sumada a los vacíos en la investigación, la mantienen firme en su convicción: “Siento en mi corazón que ella sigue en Cartagena, que está viva y que algún día va a regresar”.
El novio de Tatiana, David Espitia, comparte esa esperanza, mientras que amigos, colegas y la comunidad universitaria siguen haciendo presión para que el caso no quede en el olvido.
El hallazgo del segundo celular, lejos de resolver preguntas, ha abierto nuevas líneas de investigación. Para la familia, es una señal de que hay piezas del rompecabezas que aún no se han conectado, y que podrían ser determinantes para entender qué ocurrió con Tatiana.
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