Redacción admin

La Navidad y la Nochebuena suelen asociarse con unión familiar, alegría y celebración. Sin embargo, para muchas personas estas fechas se convierten en una fuente de estrés, tristeza o rechazo. ¿Qué significa que no me guste la Navidad? Psicólogos y especialistas en salud mental advierten que este contraste entre lo que se “espera sentir” y lo que realmente se vive es más común de lo que se cree.

 

 

¿Por qué la Nochebuena puede generar malestar?

 

La psicóloga Soledad Dawson, especialista en Psicología Vincular de Familias con Niños y Adolescentes y directora de la Maestría en Vínculos y Familias de la Universidad Hospital Italiano, explicó a Infobae que no disfrutar de la Nochebuena no es algo extraño. “Puede estar asociado a recuerdos, tradiciones familiares o situaciones difíciles”, señaló.

 

Según Dawson, esta fecha está muy ligada a la idea de familia, lo que puede despertar emociones intensas cuando hay ausencias, conflictos, enfermedades o imposibilidad de reunirse. “Viendo que todo alrededor es festejo, eso puede generar desazón, angustia y tristeza”, explicó.

 

 

Los llamados síndromes “antinavidad”

 

La psiquiatra Patricia O’Donnell, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), comparó este malestar con personajes como Scrooge o el Grinch, que rechazan la Navidad porque reactiva carencias afectivas y viejas heridas.

 

Desde la psicología se identifican tres síndromes frecuentes:

 


    •    Síndrome de Grinch: se manifiesta con ansiedad, depresión o nostalgia durante las fiestas.
    •    Síndrome de la silla vacía: aparece al enfrentar la pérdida o ausencia de un ser querido.
    •    Síndrome del villancico: surge cuando la persona no logra conectar con el espíritu navideño y eso le genera estrés.

 

 

Cómo identificar y aceptar lo que sentimos

 

La licenciada Ana Hulka, coordinadora del equipo de Grupos, Familia y Pareja del Servicio de Psiquiatría del Hospital Italiano, recordó que diciembre reactiva duelos y cambios: hijos que ya no viven en casa, tradiciones que desaparecen o vínculos que se transforman.

 

Entre las principales recomendaciones están:


    •    No forzar estados emocionales.
    •    Reconocer emociones propias y ajenas, aunque sean contradictorias.
    •    Evitar exigirse cumplir todas las expectativas sociales.
    •    Adaptar rituales y celebraciones a la realidad de cada familia.

 

 

Qué hacer si no nos gustan las fiestas

 

Soledad Dawson subraya que no hay que sentirse “fuera de lugar” por no disfrutar de estas fechas. “Es válido pensar en otras alternativas”, explicó. Algunas opciones son viajar, planear actividades con amigos que se sientan igual, participar en causas solidarias o incluso disfrutar de planes individuales como ver series o películas.

 

Elegir cómo pasar las fiestas, priorizando el bienestar personal y evitando situaciones que generen malestar, no solo cuida la salud emocional propia, sino también la de quienes nos rodean. La Navidad no tiene una sola forma de vivirse, y construir experiencias acordes a la realidad de cada uno puede ser el mejor regalo.

 

 

Con información de Infobae

 

 

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