Redacción Angélica González

En esencia, la tendinitis es una inflamación o irritación de un tendón, el cual es el tejido fibroso que conecta el músculo con el hueso. Si bien puede ocurrir en cualquier tendón, lo más común suelen ser áreas como los hombros, los codos, las muñecas, las rodillas y los talones.

 

¿Qué causa la tendinitis? 

 

  • Un uso excesivo: básicamente movimientos repetitivos durante el trabajo, la actividad física o las actividades diarias.

     

  • Lesiones: golpes directos o alguna lesión aguda.

     

  • Edad: con el paso del tiempo, los tendones se vuelven menos flexibles y más susceptibles a las lesiones.

     

  • Postura o una técnica incorrecta: el usar una técnica inadecuada al realizar actividad física o tener malas posturas en el trabajo pone estrés en los tendones.

 

Síntomas de tendinitis

 

Dolor: este se presenta normalmente en el área del tendón afectado y puede sentirse como un dolor sordo, sobre todo al mover la articulación o el músculo.

 

  • Sensibilidad: la zona afectada puede estar sensible al tacto.

     

  • Hinchazón: alrededor del tendón se puede generar una ligera hinchazón.

     

  • Calor y enrojecimiento: si bien no es algo común, en algunas ocasiones la piel sobre el tendón afectado puede estar caliente o enrojecida.

     

  • Rigidez: en la articulación se puede presentar rigidez, en especial en horas de la mañana o luego de periodos de inactividad.

     

  • Debilidad: el área afectada puede llegar a presentar debilidad, dificultando algunos movimientos.

 

¿Cómo prevenir la tendinitis?

 

Estas son algunas recomendaciones que puede seguir para reducir las posibilidades de padecer tendinitis:

 

  • Mantener una buena postura en el trabajo: esto es fundamental para cuidar nuestras articulaciones y tendones. Asegurarse de que la silla, el teclado y el escritorio estén ajustados correctamente a nuestra estatura y longitud de brazos es clave. Esto no solo mejora la comodidad, sino que también reduce el riesgo de esfuerzos innecesarios que pueden afectar nuestra salud a largo plazo.

     

  • Es importante también aprender a relajarse durante las actividades diarias. Evitar esfuerzos excesivos y tomar descansos frecuentes puede prevenir el dolor y las lesiones en los tendones. Si durante alguna actividad sentimos molestias o dolor, es crucial detenerse inmediatamente y permitir que el cuerpo descanse y se recupere.

     

  • Para aquellos que disfrutan del ejercicio, combinar diferentes actividades puede ser beneficioso. Por ejemplo, alternar ejercicios de alto impacto como correr con actividades de menor impacto como andar en bicicleta o nadar ayuda a diversificar los esfuerzos y a reducir la tensión en los músculos y tendones.

     

  • Preparar los músculos antes de practicar deportes es otra medida preventiva importante. Fortalecer los músculos específicos que se utilizan en ciertos deportes o actividades puede ayudar a mejorar el rendimiento y reducir el riesgo de lesiones.

     

  • La forma en que movemos nuestro cuerpo también juega un papel crucial en la salud de nuestros tendones. Aprender la técnica adecuada al realizar actividades físicas o deportes nuevos puede prevenir problemas futuros. Tomar clases o recibir instrucciones profesionales al comenzar algo nuevo es una forma inteligente de garantizar que estamos haciendo las cosas correctamente desde el principio.

     

  • Finalmente, los estiramientos son fundamentales para mantener la flexibilidad y reducir la rigidez muscular después del ejercicio. Realizar estiramientos adecuados ayuda a que nuestras articulaciones se muevan con más facilidad y reduce el riesgo de lesiones.

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