Redacción Julián Dussán Bonilla

En la sociedad actual, la depresión se ha convertido en una de las principales causas de discapacidad y sufrimiento, afectando a millones de personas en todo el mundo. El ritmo acelerado de la vida moderna, la presión constante por alcanzar el éxito y las expectativas sociales cada vez más altas son factores que contribuyen a la creciente prevalencia de este trastorno.

 

La falta de tiempo para el descanso, el aislamiento social y el uso excesivo de la tecnología también han exacerbado el problema, dejando a muchos individuos atrapados en un ciclo de estrés y desesperanza que parece no tener fin.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental común caracterizado por una tristeza persistente, la pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban y una incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias.

 

Pero ello no termina allí: también puede ir acompañada de síntomas como la pérdida de energía, cambios en el apetito y el sueño, ansiedad, sentimientos de inutilidad o culpa, y pensamientos de autolesión o suicidio.

 

¿Cuáles serían los seis tipos de depresión?

 

Qué sabemos sobre la depresión? | CuídatePlus

 

Un revelador estudio reciente, adelantado por expertos de la Universidad de Stanford, apuntó que no solo existe un tipo de presión generalizada, sino que hay varios. Seis, para ser más específicos.

 

Los científicos identificaron seis tipos distintos de depresión. Uno de estos tipos se distingue por una actividad excesiva en las áreas del cerebro relacionadas con la cognición. 

 

Este tipo se asocia con niveles más altos de ansiedad, pensamientos negativos, una respuesta exagerada a las amenazas y una pérdida de interés en las actividades cotidianas, en comparación con los otros tipos identificados.

 

Por otro lado, otro tipo de depresión es caracterizado por una mayor conectividad en tres áreas cerebrales involucradas en la depresión y la resolución de problemas. Los autores descubrieron que los síntomas de este grupo respondían mejor a la terapia cognitivo-conductual, la cual enseña habilidades para enfrentar los problemas cotidianos.

 

Por otro lado, un tipo adicional de depresión se caracterizó por una disminución en la actividad del circuito cerebral responsable de la atención, lo cual se relacionó con una menor probabilidad de mejoría a través de la terapia.

 

Asimismo, otro tipo se identificó por una actividad reducida en las áreas cognitivas del cerebro y una menor conectividad en las regiones emocionales. Esto se tradujo en dificultades para procesar información cognitiva y regular emociones negativas.

 

Otro tipo se destacó por una alta reactividad emocional, donde los individuos eran mucho más sensibles a estímulos emocionales, como sus propios sentimientos o las expresiones faciales de otros, en comparación con otros tipos.

 

La depresión en jóvenes, cada vez más frecuente pero aún estigmatizada: "Te  abandonas, te dejas ir y te vas hundiendo"

 

Finalmente, el último tipo de depresión fue particularmente sorprendente, ya que no mostraba diferencias significativas en las exploraciones cerebrales en comparación con personas sin depresión, lo que sugiere la posibilidad de un tipo de depresión aún no identificado.

 

Busque ayuda si la necesita

 

Para aquellos que sufren de depresión, es fundamental recordar que no están solos y que buscar ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad. Hablar con amigos, familiares o profesionales de la salud puede marcar una gran diferencia. También es importante darse permiso para cuidar de uno mismo, ya sea a través de actividades como el ejercicio, la meditación o simplemente tomar tiempo para descansar.

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