Redacción Julián Dussán Bonilla

Las bebidas energizantes, tales como Red Bull o – en el caso de Colombia – Vive100 o Speed, han ganado popularidad en todo el mundo, pero en especial entre jóvenes y adolescentes. Ya sea por cuestiones de gusto o, bien, la necesidad de un ‘empujón’ a la hora de rendir en los aspectos de su vida, este grupo poblacional los consume mucho más que nunca.

 

No obstante, su consumo conlleva riesgos significativos para la salud, especialmente en menores de edad. Las razones se pueden explicar en un abanico amplio: desde el alto contenido de cafeína hasta los extremos niveles de azúcar.

 

“No somos conscientes de qué contienen estas bebidas y muchos probablemente lo interpretan como un refresco y se preocupan más por el aporte de azúcar que de otra cosa, pero no son refrescos”, aseguró doctora Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

 

“De hecho, pueden tener más o menos azúcar pero la mayoría supera los 32 miligramos de cafeína por cada 100 ml, eso son 80 miligramos por lata, la cafeína equivalente a tomarse dos cafés de golpe, algo que no daríamos nunca a un niño”, añadió la experta.

 

Leis aseguró que este tipo de bebidas pueden contener, mínimo, 32 miligramos de cafeína por 100 mililitros, lo que supone alrededor de 80 miligramos por lata. Una cantidad, en cuanto menos, riesgosa si se consume con regularidad. Pero la cafeína no es lo único que preocupa a la experta.

 

“Algunas marcas, añaden además otras sustancias que también llevan cafeína, como el guaraná, y que no se tiene en cuenta en el cálculo de la cafeína que aportan”, puntualiza. 

 

¿Qué dicen otros estudios científicos?

 

Bebidas energizantes: consumo que crece sin regulación - Dulce Veneno

 

La cafeína es conocida por interferir con los patrones de sueño, y la falta de sueño puede tener efectos negativos en la salud mental y física de los adolescentes. Un estudio en Sleep Medicine Reviews indicó que los adolescentes que consumen bebidas energizantes tienen más probabilidades de sufrir de insomnio, somnolencia diurna y un menor rendimiento académico.

 

Por otro lado, un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) encontró que el consumo excesivo de cafeína en adolescentes puede llevar a palpitaciones, presión arterial elevada, y en casos extremos, a problemas cardiacos graves.

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