Redacción
Angélica González
Caminar es una de las formas más simples y efectivas de cuidar la salud. No requiere equipos, se adapta a cualquier edad y puede practicarse en casi cualquier lugar. Sin embargo, una duda frecuente es si es mejor caminar en ayunas o después de comer. Ambas opciones tienen beneficios, pero no producen los mismos efectos en el cuerpo.
Caminar: un hábito sencillo que transforma la salud
Más allá de ser un ejercicio básico, caminar ayuda a mejorar la condición física, el estado de ánimo y la salud metabólica. Especialistas coinciden en que esta práctica, cuando se realiza de forma constante, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y mejora la calidad de vida.
Caminar en ayunas: ¿qué pasa en el cuerpo?
Cuando se camina sin haber ingerido alimentos, el organismo no cuenta con carbohidratos disponibles de forma inmediata. Por esta razón, utiliza más grasa como fuente de energía, lo que puede favorecer la flexibilidad metabólica y contribuir a la reducción de grasa corporal.
No obstante, expertos de Harvard Health advierten que entrenar en ayunas también puede aumentar el riesgo de fatiga, bajo rendimiento y pérdida de masa muscular, especialmente si la caminata es intensa o prolongada.
Según la revista GQ, caminar en ayunas resulta una alternativa de bajo impacto para aprovechar algunos de estos beneficios sin elevar en exceso el estrés físico, el riesgo de hipoglucemia ni los niveles de cortisol. Eso sí, recomiendan acompañar esta práctica con una alimentación equilibrada durante el resto del día.
Caminar después de comer: beneficios para la digestión y la glucosa
Dar un paseo corto después de las comidas ofrece ventajas claras para el sistema digestivo. De acuerdo con GQ, esta caminata estimula el movimiento intestinal, facilita el tránsito de los alimentos y reduce la sensación de pesadez o distensión abdominal.
Un estudio publicado en la revista Sports Medicine señala que caminar tras comer mejora el control de la glucosa en sangre y disminuye el riesgo de enfermedades metabólicas. Este efecto es especialmente relevante para prevenir la diabetes tipo 2 y para personas con resistencia a la insulina.
Además, esta práctica favorece la circulación, ayuda a mantener estable la presión arterial y promueve un estado de relajación antes del descanso nocturno.
Caminar en ayunas o después de comer: ¿qué es mejor?
La evidencia sugiere que no existe una única respuesta. Mientras la caminata en ayunas potencia el uso de grasas como fuente de energía, caminar después de comer destaca por sus beneficios digestivos y metabólicos. En ambos casos, los efectos positivos dependen más de la constancia que del horario.
Los expertos citados por GQ lo resumen así: no hay un momento perfecto para caminar, todo depende del tiempo disponible y de los objetivos personales.
¿Cuántos pasos se recomiendan al día?
Los especialistas aconsejan repartir pequeñas caminatas a lo largo del día hasta alcanzar entre 8.000 y 10.000 pasos diarios. Esta meta resulta más fácil de cumplir si se combinan trayectos cortos en la mañana, durante la jornada laboral y después de las comidas.
La clave está en moverse todos los días
Integrar caminatas al inicio del día y después de comer es una estrategia efectiva para aumentar la actividad física, mejorar la salud metabólica y fortalecer el bienestar mental. Al final, más importante que elegir el horario ideal es hacer de la caminata un hábito diario.
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