Redacción
Juan Sebastián Sosa
El acordeonero y compositor Náfer Santiago Durán Díaz murió a los 93 años después de presentar afecciones cardíacas. La causa de muerte de Náfer Durán se conoció luego de que el músico permaneciera internado en la Clínica Alta Complejidad de Valledupar por complicaciones en su estado de salud.
La muerte de Náfer Durán fue confirmada durante la mañana del 29 de septiembre por su hijo, el compositor Luis Durán Escorcia, quien comunicó la noticia a través de sus redes sociales. El fallecimiento despide a un músico que dedicó más de ocho décadas al vallenato y que llegó a convertirse en Rey Vallenato.
Su historia también estuvo estrechamente relacionada con los primeros años profesionales de Diomedes Díaz. Durán se convirtió en su primer acordeonero profesional, fue uno de sus mentores musicales y participó en el álbum que marcó el debut discográfico del posteriormente conocido como el ‘Cacique de La Junta’.

¿De qué murió Náfer Durán a los 93 años?
Según la información divulgada hasta el momento, Náfer Durán se encontraba hospitalizado en la Clínica Alta Complejidad de Valledupar cuando se produjo su fallecimiento. El artista había presentado dificultades de salud que requirieron seguimiento médico.
De acuerdo con Caracol Radio, el acordeonero venía atravesando problemas cardíacos. Estas afecciones habían provocado que durante los últimos meses tuviera que recibir atención médica en varias oportunidades.
La información disponible relaciona su fallecimiento con esas afecciones cardíacas. No se entregaron detalles adicionales sobre una condición específica distinta a los problemas de corazón que venía presentando.
Durán permaneció vinculado a la música durante la mayor parte de su vida. Su relación con el acordeón había comenzado a los 7 años, después de que su padre le regalara su primer instrumento y comenzara a desarrollar la destreza que posteriormente definiría su trayectoria.
Tras conocerse su fallecimiento, familiares y figuras reconocidas del vallenato expresaron mensajes por su partida. Entre ellos estuvo el cantante Iván Villazón, quien utilizó su cuenta oficial de Instagram para enviar sus condolencias.
Náfer Durán fue el primer acordeonero profesional de Diomedes Díaz
Uno de los capítulos más importantes de la carrera de Náfer Durán estuvo relacionado con el surgimiento artístico de Diomedes Díaz. Antes de que el cantante alcanzara reconocimiento nacional, ‘Naferito’ asumió un papel como mentor y guía musical durante sus primeros pasos profesionales.
En 1976, Durán ya contaba con un reconocimiento que le permitió abrir espacios dentro de la industria vallenata. Ese respaldo resultó determinante para que el joven intérprete comenzara a ingresar a escenarios profesionales y tuviera la posibilidad de realizar su primera producción discográfica.
Bajo el sello Codiscos, ambos grabaron Herencia Vallenata, un álbum de casi 30 minutos que se convirtió en el debut discográfico profesional de Diomedes. Durán estuvo a cargo del acompañamiento de acordeón y aportó tres composiciones propias al repertorio de la producción.

El maestro también permitió que su compañero grabara por primera vez una canción escrita por el propio Diomedes, titulada El Chanchullito. El proyecto se convirtió así en una plataforma para que su voz comenzara a tener presencia dentro del vallenato colombiano.
La relación artística entre los dos músicos quedó vinculada a esa primera etapa de la carrera del ‘Cacique de La Junta’. Los conocimientos, la experiencia y el respaldo de Durán acompañaron la entrada de Diomedes al mundo discográfico antes de que el cantante consolidara su propia trayectoria.
Náfer Durán y la corona de Rey Vallenato que consiguió en 1976
El año 1976 también marcó la consagración individual de Náfer Durán. El músico obtuvo la corona de Rey Vallenato en la categoría de Acordeón Profesional durante el Festival de la Leyenda Vallenata, realizado en Valledupar.
Para conseguir el título, Durán se enfrentó a acordeoneros como Beto y Juan Manuel Muegues. Durante la competencia interpretó El estanquillo, Teresita, Déjala vení y Altos del Rosario, piezas con las que terminó imponiéndose en el certamen.
Siete años después de obtener el máximo reconocimiento, el Festival de la Leyenda Vallenata lo declaró fuera de concurso. La distinción llegó en 1983, edición en la que Julio César Rojas Buendía terminó coronándose como Rey Vallenato.
Entre los jurados de aquella edición estuvieron Gabriel García Márquez, Enrique Santos Calderón, Rafael Rivas Posada, Miguel López Gutiérrez y Leandro Díaz. Al recordar lo que significaba la distinción que había recibido, Durán contó una explicación que le dio el Nobel colombiano: “Como no entendía, Gabo me dijo que eso era ser un fuera de serie”.
La música también estaba presente en su propia familia. Náfer era hermano de Alejo Durán, primer Rey Vallenato, coronado en 1968. Una de las piezas que interpretó para conseguir su propio título, Altos del Rosario, había sido compuesta precisamente por Alejo.
Las canciones que dejó Náfer Durán en el vallenato
Además de su trabajo como acordeonero, Náfer Durán desarrolló una amplia faceta como compositor. A lo largo de su carrera dejó más de 80 canciones, la mayoría de ellas grabadas, con obras que pasaron a formar parte de su legado musical.
Entre sus composiciones sobresale Déjala vení, una puya que continuó interpretándose en diferentes festivales vallenatos. Una de sus líneas dice: “Mi mujer me tiene un rezo, me lo aplica cada rato, tiene varios presupuestos, con el pobre del muchacho”.
Otra de sus canciones fue Sin ti, escrita durante una estancia en Mompox. La composición estuvo inspirada en la ausencia de su esposa, Rosibel Escorcia, con quien tuvo 12 hijos y a quien consideró el gran amor de su vida.
La canción se convirtió además en una de las melodías apreciadas por Consuelo Araujonoguera, fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata y conocida como ‘La Cacica’. La pieza quedó ligada a una faceta más personal de la producción musical de Durán.
Su obra estuvo marcada por los cuatro aires tradicionales del vallenato: paseo, merengue, son y puya. A través de la interpretación y la composición, el músico construyó una carrera vinculada a las raíces del género y mantuvo al acordeón como el centro de su trabajo artístico durante décadas.
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