Redacción Juan Sebastián Sosa

Linda Palma volvió a hablar sobre su lucha contra la esclerosis múltiple y el proceso que atravesó para recuperar progresivamente su movilidad y autonomía. La presentadora colombiana recordó algunos de los momentos más difíciles de su enfermedad y las limitaciones físicas que llegó a enfrentar.

 

Durante una entrevista en el podcast Charlas Divinas, de Mafe García, Linda Palma reveló detalles de su experiencia con la esclerosis múltiple y explicó cómo la disciplina, los medicamentos, la fisioterapia y la paciencia hicieron parte de una recuperación marcada por avances diferentes cada día.

  

Linda Palma rompe el silencio sobre su lucha contra la esclerosis múltiple: "Soy un milagro de vida"

 

Linda Palma recordó cómo recibió el diagnóstico de esclerosis múltiple

 

La presentadora explicó la dimensión que tuvo para ella conocer el diagnóstico y reconoció que se trata de una enfermedad que puede tener consecuencias importantes en quienes la padecen.

 

“No es una condición sencilla, sino que es un tema grave, un tema complicado, que incluso hay muchas personas que sufren discapacidad por esta enfermedad. O sea, yo soy un milagro, la verdad”, indicó la presentadora.

 

Palma tenía 23 años cuando se enteró de su condición. La noticia también tuvo un impacto en la forma como vivía su relación con Dios, pues inicialmente no comprendía por qué estaba atravesando esa situación.

 

“La realidad es que no lo entendí y sí peleaba mucho con Dios. Yo me acuerdo que yo me acostaba y rezaba y le decía: “Pero, ¿por qué?”, y todo era reclamo, “Pero porque a mí, ¿qué pasó? No entiendo””, señaló.

 

Años después, en 2016, atravesó una fuerte recaída que afectó su capacidad para hablar y caminar. Según contó en Charlas Divinas, este episodio ocurrió después de haber sido irregular con el consumo de los medicamentos que debía tomar.

 

La recaída que afectó la movilidad y autonomía de Linda Palma

 

Las consecuencias físicas llegaron a comprometer diferentes actividades de su vida cotidiana. “Perdí la fuerza de las piernas y tenía un vértigo muy fuerte. No tenía habilidad, perdí la coordinación, perdí toda la capacidad motriz”, indicó.

 

Las dificultades también aparecieron en acciones que anteriormente realizaba sin ayuda. “Era súper complicado desde tomar un cubierto, cepillarme los dientes, amarrarme los cordones, era imposible para mí”, añadió. 

 

Además de la pérdida de firmeza en las piernas, su estabilidad en el tronco y su voz resultaron afectadas. El vértigo y la falta de equilibrio eran tan fuertes que no podía mantenerse erguida en una silla convencional si no tenía un apoyo lateral firme.

 

Linda Palma rompe el silencio sobre su lucha contra la esclerosis múltiple: "Soy un milagro de vida"

 

En esa etapa tampoco podía bañarse ni vestirse por sí misma, por lo que necesitó el acompañamiento constante de su madre y su hermana en casa. Palma aclaró que nunca utilizó una silla de ruedas, aunque durante varios meses perdió estabilidad motriz y reflejos.

 

El pronóstico que recibió de los médicos planteaba una recuperación parcial. “Estaba claro a nivel médico que yo podría recuperarme, pero de pronto un 60%, me decían los médicos. Me decían 60 o 70% máximo, Linda. No hay posibilidad, vas a quedar seguramente con algún tema de discapacidad”, dijo.

 

Fisioterapia y disciplina: así fue el proceso de recuperación de Linda Palma

 

Con el paso del tiempo, Palma consiguió recuperar capacidades que, según recordó, los pronósticos médicos ponían en duda. “Yo soy un milagro de la vida. Yo no debería estar caminando. Yo no debería haber llegado hoy manejando acá y haberme estacionado acá porque no tenía no tenía reflejos de nada. Yo no debería estar haciendo tantas cosas”, aseguró.

 

La conductora destacó que su recuperación no avanzó de manera uniforme y que tuvo que aprender a respetar los tiempos de su cuerpo. “Toca cogerlo con calma. Cada cuerpo funciona diferente y cada medicamento reacciona distinto”, explicó la presentadora.

 

Dentro de ese proceso, señaló como fundamentales la constancia con los medicamentos y el trabajo de fisioterapia. También reconoció los avances que, según su experiencia, han tenido la medicina y la ciencia durante la última década.

 

Las sesiones de recuperación podían cambiar considerablemente de un día para otro. “A veces teníamos sesiones planeadas para 20 minutos y a los 5 minutos me agitaba, me fatigaba terrible y decíamos ‘tenemos que parar’. Al otro día, de pronto, amanecía súper bien y caminaba 30 minutos”, resaltó. 

 

Esas diferencias le permitieron comprender la importancia de avanzar “un día a la vez” y tener paciencia consigo misma. Más adelante, cuando regresó a las pantallas de noticias, enfrentó nuevos temores: perder la voz frente a las cámaras, tropezarse o caer de la silla. El acompañamiento de sus compañeros fue clave para afrontar esa etapa y retomar su trabajo.

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