Redacción
Juan Sebastián Sosa
Kathy Sáenz se convirtió en una de las actrices más reconocidas de la televisión colombiana gracias a su trabajo en producciones como Pura sangre, La lectora y Juego limpio. Su presencia frente a la cámara le permitió ganarse el cariño de miles de televidentes que aún recuerdan sus personajes antagónicos y su talento.
Sin embargo, en un giro inesperado, decidió dar un paso al costado: dejó de aparecer en producciones televisivas y se alejó del mundo de la actuación que había dominado. En una reciente entrevista para Día a día, la actriz confesó que esta decisión no fue improvisada sino profundamente consciente. “Cuando me retiré fue a conciencia y por salud”, reveló.
Durante años, Kathy enfrentó múltiples problemas de salud que afectaban su bienestar general: dermatitis persistente, infecciones en los ojos y complicaciones en su sistema inmunológico. Este desgaste físico se sumó al estrés emocional que implicaba la vida en el set de grabación, con jornadas largas y exigentes.
Su esposo, el actor Sebastián Martínez, fue clave en la comprensión de su situación, al percibir que ella estaba agotada. “Sebastián me veía ya agotada, cansada. De todas formas, ser actriz es algo donde tú sufres, te permeas, y son muchas cargas extra, es como muy sobrecogedor. Hay personas que lo manejan muy bien, pero yo llegué a un punto en el que estaba muy sobrecargada. Yo le decía a Sebas: ‘Ya no quiero más’, pero me seguían llamando y me seguían llamando, había proyectos muy bacanos y tentadores. Yo le decía que ya no quería hacerlo (trabajar en actuación)”, explicó.

Pese a los llamados tentadores del medio artístico, Kathy reconoció que había otros caminos para su vida. Su esposo, al contrario, disfruta profundamente la actuación: “’Él me decía: ‘Haz lo que tú quieras, mira lo que quieras’. ‘Sebas’ es un actor que disfruta profundamente su trabajo, es como pez en el agua en la actuación, pero entendió que para mí el camino debía ser otro” comentó. Luego añadió: “Estar en set, durante 25 años, era muy agobiante para mí”. Esta diferencia de perspectiva marcó el momento en que la actriz decidió priorizar su salud y su familia por encima del protagonismo.
Confesó también que su retiro fue la consecuencia lógica de un proceso de largo plazo, que incluyó reconocer que la vida en televisión no le permitía disfrutar plenamente de su entorno personal. “La meditación te ayuda a fluir, a mantenerte serena. Antes, cuando era más joven, todo era más agobiante, pero con el tiempo entendí que la tranquilidad es una forma de vida”, señaló Kathy.
Luego agregó: “La vida te va guiando, te va poniendo en lo que realmente te hace feliz, donde te sientes bien, donde te sientes que estás en el lugar correcto. Con subes y bajas, pero en lugares donde se está más tranquilo”.
Finalmente, la actriz resumió su decisión con claridad: “Fueron muchos años dedicados a la actuación (…) cuando te das cuenta de que la vida de uno es en un set durante tantos años, es muy agitado. Llegas a un punto en el que empiezas a sentir que es momento de hacer otras cosas, porque también hay temas o intereses de hacer otras vainas, de estar más con tu familia. El medio es muy absorbente, no te permite hacer otras cosas ni disfrutar plenamente de tu familia. Yo terminaba una telenovela y siempre me enfermaba, sí o sí. Entonces pensé: hay que poner una balanza. Yo pienso mucho en mi vejez y cómo quiero llegar. Si sigo así, mi salud se va a deteriorar mucho, no voy a estar al 100”.
Un nuevo camino: meditación, bienestar y familia
El cambio de rumbo de Kathy Sáenz incluyó una profundización de su vida interior y espiritual. Reveló que desde hace varios años encontró en la meditación una vía para su tranquilidad: “Desde hace muchos años encontré mi camino espiritual, yo medito desde hace muchos años, desde que era actriz”.
Esta práctica le permitió modificar su estilo de vida y tomar decisiones alineadas a su bienestar. En su reflexión, afirmó: “La vida te va guiando, te va poniendo en lo que realmente te hace feliz, donde te sientes bien, donde te sientes que estás en el lugar correcto”.
A través de este nuevo enfoque, la actriz explicó que el ritmo de la televisión resultaba cada vez más incompatible con sus prioridades personales. “’Él me decía: ‘Ven, meditemos, bajemos la vibra, retomemos’. Eso nos ha unido mucho como pareja”, confesó al hablar sobre su vínculo con Sebastián Martínez.
El apoyo mutuo en su matrimonio fortaleció su determinación de retirarse del medio artístico activo. Además, señaló que la actuación de tantos años había sido una etapa valiosa, pero también absorbente: “Estar en set, durante 25 años, era muy agobiante para mí”.
Consciente de su salud futura, Kathy recordó que los síntomas de agotamiento se multiplicaban tras cada proyecto: “Yo terminaba una telenovela y siempre me enfermaba. Entonces pensé: hay que poner una balanza. Yo pienso mucho en mi vejez y cómo quiero llegar. Si sigo así, mi salud se va a deteriorar mucho, no voy a estar al 100”. Para ella, la decisión no sólo fue profesional, sino un acto de amor propio y previsión.
La actriz señaló que la meditación contribuía a mantener su mente en equilibrio y a entender que el bienestar no dependía únicamente del éxito profesional. “La meditación te ayuda a fluir, a mantenerte serena. Antes, cuando era más joven, todo era más agobiante, pero con el tiempo entendí que la tranquilidad es una forma de vida”.
Este nuevo capítulo en la vida de Kathy Sáenz pone en relieve que la fama y el reconocimiento pueden coexistir con decisiones de retiro consciente. Al priorizar su salud física, mental y espiritual, la actriz marca un ejemplo de coherencia y valentía.
Prioridades redefinidas: salud, tiempo personal y legado
La decisión de Kathy de alejarse del mundo de la actuación se fundamenta en la claridad sobre sus prioridades: salud, familia y calidad de vida. En sus palabras, explicó que después de tantos años ante la cámara, quería un cambio real: “Dije: ya no más. Quiero pensar en mi vejez, en mi bienestar, y para eso hay que empezar desde temprano. Fue una decisión muy consciente”. Esta afirmación resume el paso de una carrera intensa hacia un estilo de vida más equilibrado.
Kathy reconoció que durante sus años como actriz vivió una realidad agotadora. Las jornadas eran largas, la presión constante, y su cuerpo empezó a reflejarlo a través de enfermedades recurrentes. Su retiro no fue un abandono, sino una transformación: dejar el protagonismo para protagonizar su propia vida. Reconoció que el medio artístico “no te permite hacer otras cosas ni disfrutar plenamente de tu familia”. Esta admisión pone en perspectiva el costo humano de una carrera bajo los reflectores.
Su esposo, Sebastián Martínez, fue un pilar fundamental en esta redefinición personal. Su complicidad como pareja les permitió apoyarse mutuamente. Kathy explicó: “’Sebas’ también se agobia con los rodajes, así que nos apoyamos mutuamente. Él me dice: ‘Ven, meditemos, bajemos la vibra, retomemos’. Eso nos ha unido mucho como pareja”. Este vínculo fortaleció la decisión de Kathy y reafirmó que un cambio de ritmo puede venir acompañado, no solo de renuncias, sino de crecimiento compartido.
Al mirar su futuro, Kathy visualizó un camino diferente al que había transitado hasta entonces. No se trata de renunciar al arte, sino de redefinir su relación con él. Entendió que su valor no se medía solo por la cantidad de proyectos, sino por su capacidad de vivir en plenitud. En sus propias palabras: “La vida te va guiando, te va poniendo en lo que realmente te hace feliz, donde te sientes bien, donde te sientes que estás en el lugar correcto”. Este pensamiento resume un cambio de orientación significativa.
Comparte en: