Redacción
Juan Sebastián Sosa
La carrera presidencial entra en su fase definitiva y una de las preguntas que ya toma fuerza entre analistas y ciudadanos es cuántos votos necesitarán Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda para convertirse en el próximo presidente de Colombia en la segunda vuelta del 21 de junio.
La primera vuelta dejó un escenario abierto, pero con una ventaja inicial para De la Espriella, quien obtuvo 10 millones 361 mil 499 votos, equivalentes al 43,74 %, frente a los 9 millones 688 mil 361 votos de Cepeda, que representan el 40,90 %. La diferencia entre ambos es de 673 mil 138 votos.
Lo primero que hay que entender es que en segunda vuelta no existe una meta fija de votos. A diferencia de la primera, donde un candidato necesita superar el 50 % para ganar de entrada, en la segunda vuelta la regla es más simple: gana quien saque más votos que el otro, sin importar el porcentaje ni el comportamiento del voto en blanco. La verdadera batalla, entonces, no es alcanzar una cifra específica sino convencer a los electores de los candidatos derrotados y movilizar nuevos votantes antes del 21 de junio.
Las proyecciones actuales, tomando como referencia lo ocurrido en la segunda vuelta de 2022, sugieren que la cifra ganadora podría rondar los 12 millones de votos si la participación se mantiene en niveles similares o superiores. En esa ocasión, Gustavo Petro fue elegido presidente con 11 millones 281 mil 13 votos, el 50,44 % del total, frente a los 10 millones 580 mil 412 sufragios de Rodolfo Hernández, el 47,31 %.

¿Qué tan grande es la ventaja de De la Espriella y qué dicen los expertos?
La distancia actual entre los dos candidatos es de 673 mil 138 votos. Según el analista Andrés Martínez, fundador de Alfil, en diálogo con El Colombiano, en la elección actual aproximadamente 218 mil votos equivalen a un punto porcentual. Eso significa que la ventaja de De la Espriella representa poco más de tres puntos porcentuales sobre Cepeda, una diferencia importante pero lejos de ser definitiva.
El mismo analista recuerda que en la segunda vuelta presidencial de 2022 la diferencia entre Petro y Hernández fue de cerca de 700 mil votos, una cifra muy similar a la que hoy separa a los dos candidatos. Ese antecedente permite dimensionar que una brecha de 673 mil sufragios, aunque relevante, puede cerrarse o ampliarse dependiendo del comportamiento electoral en la recta final.
Según los expertos, De la Espriella parte con ventaja por tres razones concretas: quedó primero en la primera vuelta, ya tiene una diferencia superior a 670 mil votos sobre Cepeda, y parte de los votos de candidatos ideológicamente cercanos podrían terminar fortaleciéndolo. Sin embargo, Cepeda mantiene opciones reales de victoria porque la distancia no es insalvable y porque la segunda vuelta suele modificar el comportamiento de los electores.

Los votos libres de otros candidatos y cómo podrían moverse en segunda vuelta
Uno de los elementos más importantes para entender la segunda vuelta son los votos que quedaron “libres” tras la eliminación de los demás candidatos. La que más votantes “libera” es Paloma Valencia, quien obtuvo un millón 639 mil 685 votos, equivalentes al 6,92 % del total. Si De la Espriella lograra atraer esa base, podría acercarse a los 12 millones de sufragios.
Sin embargo, en política los votos no se trasladan de forma automática. Muchos electores pueden abstenerse, votar en blanco o incluso apoyar al candidato contrario. En este caso particular, la afinidad ideológica entre Valencia y De la Espriella hace que no sea improbable que buena parte de esos votos terminen inclinándose hacia el abogado, aunque eso dependerá también de los pronunciamientos y alianzas que se vayan anunciando desde este lunes.
Los apoyos políticos, las adhesiones y las decisiones estratégicas de campaña adquirirán un peso determinante en las próximas semanas. En términos prácticos, la cifra ganadora podría ubicarse entre 10 y 12 millones de votos dependiendo del nivel de participación en la jornada definitiva, aunque con una participación alta como la del 31 de mayo, el umbral podría subir.
A esto se suma una variable inédita: el Mundial 2026, que se desarrollará en Canadá, Estados Unidos y México, coincide con el período de la segunda vuelta. La elección, entonces, no se define únicamente por los votos ya obtenidos sino por la capacidad de cada campaña para mantener la atención del electorado y ampliar su base en un contexto de alta competencia por la atención pública.
Comparte en: