Redacción
Juan Sebastián Sosa
La angustia crece en Cajicá y en todo el país tras la desaparición de Valeria Afanador Cárdenas, una niña de 10 años con síndrome de Down, cuyo rastro se perdió el pasado 12 de agosto de 2025 en el colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, ubicado en la vereda Canelón.
La menor fue vista por última vez hacia las 10:30 a. m., cuando ingresó a una zona de arbustos cercana a la reja que colinda con el sector de río Frío. Las cámaras de seguridad muestran su ingreso, pero no registran su salida, lo que incrementa las dudas sobre lo que realmente ocurrió.
Desde ese momento se activó un operativo de búsqueda que involucra a más de 190 personas, entre Policía, Gaula, Bomberos, autoridades locales y voluntarios. La Alcaldía instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar las labores de rescate.
En un primer momento, la principal hipótesis señalaba que Valeria habría caído al río Frío, que pasa a pocos metros del colegio. Sin embargo, después de varios días de búsqueda intensa, Bomberos de Cundinamarca descartaron en un 95 % esa posibilidad.
La falta de resultados ha llevado a que se abran nuevas líneas de investigación, incluso considerando escenarios distintos a un accidente.

Abuelo de Valeria Afanador plantea nueva hipótesis sobre la desaparición
En declaraciones al diario El Tiempo, Manuel Afanador, abuelo paterno de la niña, aseguró que se sospechaba de un hombre “alto y corpulento” que habría podido llevársela. Aunque esa versión fue descartada posteriormente por la madre de Valeria, abrió un debate sobre si se está ante un caso de rapto.
El abuelo también relató que en las últimas imágenes se ve a la menor cerca de las Eugenias, dentro del colegio, intentando cruzar la reja “como si alguien al otro lado la llamara”. Para él, esto es un indicio de que pudo haber una tercera persona involucrada.
Incluso mencionó la existencia de un video en el que Valeria ingresa hacia esa zona del colegio, pero no se ve su salida. Ese punto se convirtió en uno de los focos de la investigación.
“Si alguien la tiene, le pedimos que la deje regresar a casa. Ella es indefensa, necesita cuidados especiales y extraña a su familia”, dijo el abuelo en medio de un llamado público.
Aunque ninguna autoridad ha confirmado esa hipótesis, la presencia del CTI de la Fiscalía y del Gaula de la Policía en la zona demuestra que todas las versiones están siendo evaluadas.
Avances de la investigación y hallazgos de cámaras de seguridad
El colegio entregó a las autoridades 24 grabaciones de cámaras de seguridad para su análisis. En ellas se observa que, el día de su desaparición, Valeria jugaba con un balón en la zona verde hacia las 10:20 a. m., como lo hacían otros niños en ese momento.
De repente, su atención se desvió hacia las plantas que separan el colegio del río Frío. La niña ingresó a la cerca viva de Eugenias y salió enseguida, caminó unos pasos y volvió a entrar, pero ya no fue vista saliendo.
El área está protegida por una reja de metal de gran altura, diseñada para impedir el paso fácil de los estudiantes. Sin embargo, este detalle no ha frenado las sospechas de que alguien pudo estar esperándola al otro lado.
El Gimnasio Campestre Los Laureles manifestó que este hecho ha generado dolor e incertidumbre en toda la comunidad educativa y que, a Valeria, debido a su condición, siempre se le brindó acompañamiento especial durante su permanencia en el colegio.
Mientras tanto, la búsqueda sigue activa y las hipótesis se mantienen abiertas. La incertidumbre y el paso de los días sin respuestas aumentan la angustia de la familia y de todo un país que espera la pronta aparición de Valeria Afanador.
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