Redacción
Juan Sebastián Sosa
La desaparición de Valeria Afanador Cárdenas, una niña de 10 años con síndrome de Down, mantiene en alerta a Cajicá, Cundinamarca. La menor fue vista por última vez la mañana del martes 12 de agosto en el Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe, en la vereda Canelón. Vestía su uniforme azul y fue captada por cámaras de seguridad acercándose a la cerca que colinda con el sector de río Frío.
En las grabaciones se observa que Valeria ingresó a una zona de arbustos junto a la reja y no regresó. En cuestión de minutos, lo que parecía un juego se convirtió en una desaparición que ya cumple tres días. Las autoridades recibieron 24 videos del colegio para apoyar la investigación.
Bomberos de Cundinamarca, Policía Nacional, Cruz Roja y organismos de emergencia coordinan la búsqueda. Se han usado drones, lanchas y buzos, mientras se mantiene un rastreo terrestre minucioso. El río Frío, que pasa a escasos metros del colegio, ha sido revisado casi en su totalidad, con un 95% de probabilidad de descarte como lugar del paradero de la menor, según le dijo el capitán Álvaro Farfán a Caracol Radio.
Aunque la prioridad es encontrarla, las horas transcurren y crece la incertidumbre. Las autoridades manejan cuatro hipótesis principales para intentar explicar su desaparición.
Hipótesis 1: presunto rapto por parte de un desconocido
Aunque no hay confirmación oficial, el abuelo paterno de Valeria, Manuel Afanador, asegura que pudo tratarse de un rapto. Según su testimonio, testigos mencionaron haber visto a “un hombre alto y corpulento” en las cercanías del colegio la mañana de la desaparición. Esta persona, de acuerdo con la versión familiar, habría sacado a la menor del lugar y huido con ella.
Manuel Afanador, quien ya ha compartido esta hipótesis con medios nacionales, explicó que “por ahí tienen los datos, pero están buscando la dirección” del sospechoso. Aunque su relato es una versión extraoficial y las autoridades no la han confirmado, ha llamado la atención de la comunidad, sobre todo porque el CTI de la Fiscalía y el Gaula de la Policía —unidades especializadas en secuestro y desapariciones— participan activamente en la investigación.
Si bien ninguna autoridad ha confirmado la versión del presunto rapto, la presencia de estos grupos de élite indica que se están contemplando todos los escenarios posibles, incluso aquellos que implican la participación de terceros. De comprobarse, el caso tomaría un giro importante y la investigación se centraría en ubicar al presunto captor y determinar su motivación.
Hipótesis 2: salida por un punto vulnerable en la reja
La segunda línea de investigación apunta a una posible salida a través de una reja dañada en el colegio. Mientras voceros del plantel afirman que las cercas vivas de Eugenia impiden cualquier escape, Bomberos de Cajicá hallaron un punto en el norte del colegio donde la estructura presenta daños significativos.
Rafael Leguizamón, comandante de Bomberos, detalló en diálogo con el diario El Tiempo que “tenemos un punto de salida en una cerca que sí está rota. No hay ninguna otra salida hacia el río”. Según explicó, el deterioro podría deberse al paso del tiempo, pero el tamaño del hueco es suficiente para que pase incluso un adulto.
Este hallazgo genera inquietud, ya que representa un punto no vigilado desde donde Valeria podría haber salido sola o desde el cual alguien podría haber ingresado al plantel. La ubicación de esta reja, cercana al río Frío, también la convierte en un área de riesgo potencial, especialmente para una niña pequeña que podría haber seguido ese camino por curiosidad.

Hipótesis 3: pérdida en la ronda del río o caminos alternos
El río Frío pasa a solo tres o cuatro metros del colegio. Es un afluente de aproximadamente cuatro metros de ancho que, en sus zonas más profundas, puede alcanzar 1,80 metros. Aunque su caudal era bajo el día de la desaparición, sigue representando un riesgo para una menor de edad.
Desde el primer día, bomberos y personal especializado revisaron el río con botes y buzos. El capitán Álvaro Farfán informó que, gracias a estas labores, se ha descartado en un 95% que Valeria se encuentre en el afluente. Sin embargo, no se descarta que haya caminado por su ronda o por senderos paralelos que podrían conducir a otras zonas de Cajicá o municipios vecinos.
La hipótesis cobra fuerza por la proximidad del río y por la posibilidad de que la niña, atraída por el agua o por algún elemento en la zona, se desplazara siguiendo este curso. No obstante, hasta ahora no se han encontrado rastros que confirmen que transitó por allí.

Hipótesis 4: ocultamiento voluntario o juego infantil
La última hipótesis está relacionada con la propia personalidad de Valeria. Según docentes del colegio, la niña solía esconderse por periodos de entre 10 y 15 minutos como parte de sus juegos. Su abuelo también confirmó que en otras ocasiones permanecía en silencio y sin moverse para evitar ser encontrada.
De acuerdo con esta línea, Valeria pudo haberse ocultado en algún rincón del plantel o en sus alrededores y, con el paso de las horas, haberse desorientado. El hecho de que no regresara tras varios minutos podría deberse a que perdió la referencia del camino o se sintió incapaz de salir por sus propios medios.
Aunque se trata de una conducta habitual en ella, el tiempo transcurrido sin noticias y las búsquedas exhaustivas sin resultados disminuyen la probabilidad de que esta sea la causa real. Sin embargo, las autoridades no descartan ningún escenario y continúan trabajando con todos los recursos disponibles.
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