Redacción
Juan Sebastián Sosa
En la actualidad, el chisme suele ser visto como una actividad desagradable y mirada con cierto recelo. Sin embargo, se trata de una acción que ha sido estudiada desde hace mucho tiempo por los expertos, pues ha persistido a lo largo de la acción humana y puede que haya representado una ventaja adaptativa.
Precisamente un grupo de científicos realizó una investigación en la que plantean que el chisme podría tener un impacto positivo en la sociedad, fomentando la cooperación y disuadiendo el comportamiento egoísta.
La investigación, que fue publicada Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó cómo el chisme pudo haber representado una ventaja adaptativa en el entorno social de los ancestros de los humanos. Según plantearon, sirvió como un mecanismo para la transmisión de información crucial en las comunidades primitivas.
En el estudio, los expertos utilizaron un modelo de teoría de los juegos evolutivo para imitar la toma de decisiones humanas.
Por medio de este mecanismo, combinando principios de la biología evolutiva y la teoría de juegos, se encontró que el 90% de los sujetos virtuales se convirtieron en chismosos al final de la simulación. Pudieron observar cómo los sujetos del estudio virtual interactuaban entre sí y alteraban su estrategia para recibir recompensas.
“El chisme puede tener una función social”
Los investigadores del estudio proponen que el chisme habría evolucionado como un mecanismo para la difusión de la reputación y la disuasión del egoísmo. En ese sentido, el chisme podría tener una importante función social.
Al conocer la reputación de los demás a través del chisme, las personas tienden a comportarse manera más cooperativa para mejorar su propia reputación. Estas serían las razones por las cuales el chisme ha prevalecido en las sociedades.
Dana Nau, coautora del estudio y profesora de la Universidad de Maryland, señaló que el chisme puede ser una herramienta útil para evaluar la confiabilidad de las personas: “si otras se comportan de la mejor manera porque saben que usted chismea, entonces es más probable que cooperen con usted en las cosas”, explicó.
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En ese contexto, el chisme actuaba como un medio para compartir información sobre potenciales amenazas, alianzas estratégicas y la reputación de los miembros del grupo. Permitía desarrollar la capacidad de discernir quién era confiable, quién representaba una amenaza y quién podía contribuir al bienestar común.
De esta manera, esa práctica desempeñó un papel importante en la formación de normas sociales y la regulación del comportamiento.
Efectos negativos en la actualidad
Si bien resaltaron que el chisme pudo haber sido una práctica importante en la evolución humana, indicaron que en la actualidad puede tener efectos negativos. Lo anterior, porque la información de las sociedades modernas puede ser distorsionada o utilizada de manera perjudicial.
Señalan que el chisme puede tener sus raíces en la evolución humana, pero es esencial afrontar esa práctica de manera ética y reflexiva en el contexto actual.
Así, el estudio desafía la percepción del chisme como una actividad negativa y frívola. Demuestra que, desde una perspectiva evolutiva, ser chismoso podría haber sido una herramienta vital para la supervivencia y la cohesión social.
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