Redacción Juan Sebastián Sosa

Varias facultades de la Universidad Nacional de Bogotá han entrado de manera independiente a un paro desde el pasado 3 de abril: desde ese día, se estableció que la institución educativa suspendería sus actividades académicas indefinidamente. 

 

¿Por qué se ocasionó esta situación? Todo ocurrió desde que el pasado 21 de marzo la institución de educación pública más grande del país anunciara la designación de José Ismael Peña como nuevo rector. La decisión generó toda una polémica al punto de que hasta el Gobierno nacional se ha visto inmerso. 

 

La principal petición que señalan los estudiantes es que la elección Peña no es legítima y, por el contrario, piden que se reconozca a Leopoldo Múnera como el rector de la universidad. 

 

“El rechazo contundente que hemos manifestado hacia la decisión ilegítima del CSU al elegir a Ismael Peña como rector de la Unal se fortalece hoy con una exigencia clara al Gobierno Nacional y al CSU: respetar la consulta realizada al estamento profesoral, estudiantil y comunidad egresada el 12 de marzo”, señalan en una declaración política. 

 

Asistentes a la asamblea general de la Universidad Nacional le confirmaron al diario El Tiempo que la medida no solo se tomó en la sede de Bogotá, sino que se extiende a las sedes de Medellín, Palmira, Manizales y Tumaco.

 

Las decisiones se tomaron luego de la asamblea que tuvo lugar en el teatro León de Greiff, en el que, entre otros temas, se tocaron temas como la infraestructura y problemas administrativos internos. 

 

La asamblea de estudiantes de posgrado, por su parte, emitió un comunicado anunciando también el cese de actividades y del pago del tercer recibo de fraccionamiento de matrícula.

 

 

¿Por qué fue polémica la elección del nuevo rector?

 

La situación es que Peña fue elegido como rector por Consejo Superior Universitario (CSU), que es quien toma la última decisión. Sin embargo, la comunidad educativa pedía que se respetaran los resultados de la consulta previa en la que participaron los profesores, estudiantes y egresados. El peso de la votación es así: 

  • profesores con el 60%.

  • alumnos con el 30%.

  • egresados con un 10%.

 

En dicha consulta, el ganador, con el 34,2% fue Leopoldo Múnera, mientras que el elegido solo obtuvo el 8,3% y se ubicó en el tercer lugar. 

 

La consulta previa es un insumo muy importante para la decisión final, pero los resultados no son vinculantes, por lo que no es obligatorio que el CSU elija al ganador de esa consulta. 

 

Esta no es la primera vez que se elige a un candidato que no quedó en el primer lugar en las consultas. Esto ha pasado, incluso, con las dos últimas personas que ocuparon el cargo: Ignacio Mantilla y Dolly Montoya. 

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