Redacción
Juan Sebastián Sosa
El sur de la Franja de Gaza volvió a ser escenario de horror. Este lunes, un ataque israelí contra el hospital Nasser de Jan Yunis dejó al menos 20 muertos, entre ellos cinco periodistas y varios trabajadores del centro médico. La tragedia golpea en uno de los pocos espacios destinados a salvar vidas en medio de la guerra.
Según el director de enfermería del hospital, Mohammed Saqer, en diálogo con la agencia internacional EFE, las explosiones ocurrieron sobre las 10 de la mañana contra el edificio de cirugía. El primer impacto se produjo en la escalera de emergencias, un punto habitualmente utilizado por reporteros para transmitir debido a su altura y conexión.
En ese primer ataque perdió la vida el camarógrafo de Reuters, Hossam Al Masri, quien estaba en plena retransmisión en directo. Minutos después, cuando rescatistas y otros periodistas acudieron a socorrerlo, un segundo bombardeo alcanzó el mismo lugar, multiplicando las víctimas.
Entre los fallecidos también figuran Mariam Abu Daqqa (AP), Mohamed Salama (Al Jazeera), Moaz Abu Taha (freelance) y Ahmed Abu Aziz (Red Quds Feed). A ellos se suman empleados del hospital, un estudiante de medicina y un miembro de la Defensa Civil.
El saldo preliminar es devastador: médicos, periodistas, pacientes y rescatistas quedaron atrapados en medio de un ataque que dejó varias salas fuera de servicio y profundizó la emergencia humanitaria en Gaza.

Periodistas entre las víctimas del bombardeo
La confirmación de la muerte de cinco periodistas generó conmoción en la comunidad internacional. Las víctimas trabajaban para medios como Reuters, Al Jazeera, AP y NBC, además de un reportero independiente que colaboraba con distintas agencias.
El detalle de los hechos aumenta la indignación: muchos de ellos fallecieron mientras cumplían con su labor informativa. Las imágenes transmitidas en vivo muestran el momento exacto en que la explosión sacude la escalera del hospital, llenando todo de humo y caos.
Para los colegas que sobrevivieron, el hecho representa un golpe directo a la libertad de prensa en una de las zonas más peligrosas del planeta. Reporteros locales e internacionales han denunciado que cubrir la guerra en Gaza se ha convertido en una tarea casi imposible.
Con este ataque, el número de periodistas asesinados en el conflicto sigue en aumento, lo que refuerza los llamados de organizaciones de derechos humanos para exigir protección a la prensa.
La muerte de los comunicadores no solo simboliza un ataque a vidas humanas, sino también al derecho de informar y de que el mundo conozca lo que ocurre en Gaza.
La respuesta de Hamás tras el ataque al hospital
Horas después de confirmarse el ataque, Hamás emitió un comunicado calificándolo como una nueva “escalada en el genocidio” contra la población palestina. El grupo islamista pidió a la comunidad internacional tomar medidas “contundentes” y urgentes.
“Netanyahu y su gobierno terrorista vuelven a demostrar su desprecio por el derecho internacional y las convenciones humanitarias al atacar deliberadamente un complejo médico civil y asesinar a grupos protegidos por la ley, como periodistas y personal médico”, señaló la organización.
Hamás aseguró que la ofensiva busca intimidar a los periodistas para evitar que informen sobre lo que llaman “crímenes de guerra” y “condiciones catastróficas” en Gaza. Para ellos, la muerte de los comunicadores constituye un crimen de guerra.
El comunicado fue acompañado de un llamado urgente a la ONU y a gobiernos internacionales para frenar lo que describen como el “crimen del siglo”. La organización acusó a Israel de llevar a cabo una “limpieza étnica sistemática”.
La narrativa de Hamás refuerza la tensión internacional, mientras organismos humanitarios reclaman acceso inmediato para atender a las víctimas y garantizar que hospitales como el Nasser no vuelvan a ser blanco de ataques.
Consecuencias humanitarias del ataque en Gaza
El hospital Nasser, uno de los más grandes del sur de Gaza, quedó con varias áreas críticas fuera de servicio tras los bombardeos. Esto agrava la situación en una franja donde los servicios de salud ya estaban al borde del colapso.
La muerte de médicos, estudiantes y personal administrativo también significa la pérdida de recursos humanos esenciales para atender la emergencia. Cada día, cientos de heridos llegan a hospitales saturados que luchan por funcionar sin electricidad estable ni insumos médicos suficientes.
El director de enfermería, Mohammed Saqer, describió la situación como “muy grave y triste”, advirtiendo que el impacto ha dejado sin funcionamiento algunas salas de cirugía. Con ello, se reducen aún más las posibilidades de atención para los miles de heridos que deja el conflicto.
La Defensa Civil de Gaza también reportó la pérdida de uno de sus integrantes en el ataque, mientras familiares de pacientes denunciaron que los pasillos del hospital quedaron cubiertos de escombros y sangre tras la doble explosión.
Este episodio refuerza las advertencias de la ONU sobre la gravedad de la crisis en Gaza: hospitales y periodistas, protegidos por el derecho internacional, están siendo atacados en medio de la guerra.
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