Redacción admin

En un movimiento militar que sacudió al mundo, Estados Unidos desplegó siete bombarderos furtivos B-2 Spirit para atacar objetivos nucleares en Irán. La operación, conocida como Midnight Hammer (Martillo de Medianoche), se ejecutó en completo sigilo y marcó la primera vez que se utilizó en combate la bomba antibúnker GBU-57, diseñada para penetrar fortificaciones subterráneas.

 

El blanco fueron tres puntos neurálgicos del programa nuclear iraní: Fordow, Natanz e Isfahán. El ataque fue confirmado por el Pentágono, que lo describió como "la mayor misión jamás realizada" con este tipo de aeronaves. Para evitar alertar a Teherán, EE. UU. envió aviones señuelo hacia el Pacífico mientras los verdaderos bombarderos atravesaban Oriente Medio sin dejar rastro en los radares.

 

¿Qué hace tan letal al B-2 Spirit?

 

Según explica el portal 20 Minutos, de España, el B-2 Spirit es una de las joyas tecnológicas de la Fuerza Aérea de EE. UU. Su diseño de ala volante y su recubrimiento especial lo vuelven prácticamente invisible a los radares. Con un alcance de más de 9.600 kilómetros y capacidad de reabastecimiento aéreo, puede cruzar océanos y atacar sin necesidad de aterrizar.

 

Cada B-2 puede cargar hasta 18 toneladas de armamento, incluyendo misiles convencionales y nucleares. La aeronave vuela a 15.240 metros de altitud, lo que le permite superar la mayoría de sistemas antiaéreos. Durante la operación, estas aeronaves volaron por 18 horas continuas minimizando comunicaciones y sorteando cualquier defensa.

 

Primer uso en combate de la GBU-57: una bomba de 13 toneladas

 

En este ataque, el B-2 Spirit lanzó por primera vez la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator, una bomba de 13.600 kilos creada para perforar búnkeres protegidos con concreto reforzado. Según The Wall Street Journal y Financial Times, fueron arrojadas 14 bombas sobre Fordow y Natanz, mientras que un submarino estadounidense lanzó misiles Tomahawk contra Isfahán para distraer.

 

Pese a que el gobierno iraní ha minimizado el impacto, imágenes satelitales revelan severos daños en la superficie de Fordow. Sin embargo, expertos señalan que muchas de las instalaciones nucleares están a decenas de metros bajo tierra, lo que pone en duda la efectividad total del ataque.

 

Una historia de precisión letal

 

El B-2 hizo su debut oficial en 1988 y tuvo su primer vuelo en 1989. No fue hasta 1999, en la Guerra de Kosovo, cuando demostró su poder: seis B-2 partieron desde Misuri y bombardearon objetivos en Yugoslavia sin escalas. En esa misión, destruyeron un tercio de los blancos en apenas ocho semanas, según registros de la Fuerza Aérea de EE. UU.

 

¿Qué sigue tras esta ofensiva?

 

Aunque Irán insiste en que sus instalaciones nucleares siguen operativas y no hay indicios de fuga radiactiva, el golpe simbólico y militar es evidente. La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) no ha detectado liberaciones peligrosas, lo que sugiere que el ataque fue quirúrgico, pero también que la infraestructura subterránea permanece intacta.

 

Por ahora, el mundo espera una respuesta de Teherán. Washington, por su parte, ha dejado claro el mensaje: su poder aéreo furtivo está más activo que nunca y listo para actuar si se cruza alguna línea roja.

 

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