Redacción Juan Sebastián Sosa

El municipio de Mesitas del Colegio, en Cundinamarca, fue escenario de un hecho violento que dejó tres personas asesinadas y tres más heridas el pasado 19 de agosto. El ataque se registró en la finca Villa Claudia, ubicada en la vereda San Ramón, un lugar utilizado con fines turísticos que esa tarde se convirtió en el epicentro de una tragedia.

 

Según los reportes de la Policía, cuatro hombres armados ingresaron al predio y dispararon de forma indiscriminada contra las personas que allí se encontraban. El hecho, ocurrido hacia las dos de la tarde, conmocionó a la comunidad de esta zona reconocida por su carácter turístico.

 

Las víctimas mortales fueron identificadas como Ángel Natalia Vaca Santamaría, de 24 años; Sol Margarita Morales Lara, de 67 años; y Jobany Javier Chivata Daza, de 44 años. De acuerdo con Indepaz, todas ellas pertenecían a una misma familia.

 

Otras tres personas resultaron heridas en la masacre: Jhon Vélez, de 26 años; Luis Rodríguez, de 68 años; y Claudia Rodríguez, de 49 años, quienes fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales de la región.

 

La noticia generó una rápida reacción de las autoridades locales y departamentales, que desplegaron operativos en la zona con el objetivo de dar con los responsables del ataque.

 

 

Identifican a las víctimas y descartan presencia de turistas

 

En un principio se informó que las víctimas eran turistas que se encontraban de paso por la finca. Sin embargo, el alcalde de Mesitas del Colegio, Diego Andrés López, aclaró en diálogo con Caracol Radio que en realidad eran residentes permanentes del lugar, donde administraban un negocio de piscina.

 

“Primero que todo, no son turistas, son personas que vivían ahí en el negocio de la piscina”, precisó el mandatario local en declaraciones a Caracol Radio. Esta aclaración fue clave para encaminar la investigación hacia otra hipótesis diferente a la inicialmente planteada.

 

El alcalde también aseguró que las personas fallecidas tenían antecedentes judiciales, entre ellos por porte de armas, atraco y concierto para delinquir. Aunque insistió en que toda vida humana es valiosa, señaló que esa información es relevante para el curso de las indagaciones.

 

Masacre en Mesita

 

“Pudimos establecer, aunque las vidas humanas siempre son valiosas en la situación que ocurra, en los hechos siempre son valiosas, las personas que fueron ultimadas, pues son personas que tienen antecedentes gravísimos, tienen incluso ya capturas en la cárcel y antecedentes que concierto para delinquir, porte de armas, atracos”, indicó el mandatario local.

 

De acuerdo con López, la familia se encontraba descansando en la finca tras haber llegado del Llano, y el lugar funcionaba como una especie de refugio.

 

Con este dato, se descartó que se tratara de un ataque indiscriminado contra turistas, lo que llevó a centrar las pesquisas en posibles retaliaciones o ajustes de cuentas.

 

Masacre en Mesitas

 

Autoridades plantean hipótesis de ajuste de cuentas

 

Las versiones preliminares indican que un grupo de cuatro hombres llegó a la finca en dos motocicletas. Una vez en el lugar, habrían preguntado por una suma de dinero que estaría guardada en una caja fuerte dentro de la vivienda.

 

Al no obtener la respuesta que esperaban, los atacantes habrían disparado contra la familia, dejando el saldo de tres muertos y tres heridos. Esta versión fue confirmada por el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, quien explicó que los testigos hablaron de “delincuentes extranjeros” en busca de dinero.

 

El alcalde de Mesitas recalcó que este hecho no guarda relación con grupos insurgentes o disidencias armadas. Por el contrario, lo describió como un hecho aislado que tendría origen en Bogotá y estaría relacionado con vendettas entre bandas criminales.

 

“En esta situación lo primero que debemos aclarar es que no fue un ataque contra turistas. Es un tema de un hecho aislado que al parecer viene derivado desde la capital”, enfatizó el alcalde López.

 

Noticias Caracol conoció que los agresores buscaban específicamente una caja fuerte en la propiedad. Ante la negativa o la imposibilidad de encontrarla, habrían cometido el crimen como represalia.

 

Las autoridades avanzan en la investigación para identificar y capturar a los responsables, mientras la comunidad de Mesitas sigue consternada por un hecho de violencia que interrumpió la tranquilidad de una zona conocida por su turismo y ambiente familiar.

 

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