Redacción
Juan Sebastián Sosa
El caso de Valeria Afanador, la niña de 10 años que estuvo desaparecida durante 18 días en Cajicá, ha generado conmoción nacional. Su cuerpo fue hallado el 29 de agosto en el río Frío, a pocos metros del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, donde estudiaba.
La Fiscalía General de la Nación confirmó que el cuerpo encontrado en la ribera corresponde a la menor, cerrando así la primera etapa de búsqueda. El hallazgo fue reportado por un campesino de la zona de Fagua, quien dio aviso inmediato a las autoridades.
Uno de los aspectos que más llama la atención es que el lugar ya había sido revisado en los días posteriores a su desaparición, ocurrida el 12 de agosto. Sin embargo, solo hasta el día 17 de la desaparición fue visto su cuerpo a la orilla del río.
Posteriormente, Medicina Legal emitió el dictamen forense, el cual empieza a dar pistas clave sobre lo que ocurrió con Valeria. El informe no solo confirma la causa de muerte, sino que también aporta detalles sobre el momento en que se produjo y las condiciones en las que permaneció el cuerpo.
Estos hallazgos han abierto nuevas preguntas y, al mismo tiempo, descartan algunas hipótesis iniciales sobre lo que pudo suceder con la menor.
Dictamen de Medicina Legal sobre Valeria Afanador
El informe oficial establece que la niña murió por sumersión en medio líquido, es decir, por ahogamiento. El análisis revela la presencia de agua y pantano en los pulmones y en el estómago, lo que demuestra que Valeria aspiró e ingirió esos residuos antes de fallecer.
Un detalle relevante es la coincidencia entre la data de muerte y el día de la desaparición. Según Medicina Legal, los fenómenos cadavéricos observados se aproximan al 12 de agosto, cuando fue vista con vida por última vez. Esto descarta la posibilidad de que hubiera permanecido con vida durante los días siguientes.

El informe también describe la formación de adipocira, un fenómeno químico en los cuerpos en contacto prolongado con el agua y material biológico en descomposición. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que Valeria murió en el mismo entorno donde fue encontrada.
Otro punto clave es que no se hallaron signos de violencia física en el cuerpo. Las prendas de vestir estaban intactas, sin cortes ni desgarros, lo que limita las hipótesis sobre una posible agresión directa.
En conclusión, Medicina Legal sostiene que Valeria falleció por ahogamiento, en el mismo río donde fue hallada, y poco después de su desaparición.
Datos que podrían cambiar la mirada del caso
El dictamen abre un nuevo panorama en la investigación. En primer lugar, confirma que la muerte ocurrió muy cerca del momento de la desaparición, lo cual significa que la niña no habría estado en otro lugar con vida después del 12 de agosto.
En segundo lugar, la presencia de agua y pantano en el organismo sugiere que Valeria no fue trasladada desde otro sitio, sino que el fallecimiento se produjo en el mismo río Frío. Esto contradice versiones que apuntaban a un posible ocultamiento o movimiento posterior del cuerpo.
El hallazgo de adipocira añade un elemento adicional, pues demuestra que la menor estuvo en contacto constante con el agua durante un tiempo prolongado, lo que coincide con la cronología de su desaparición y hallazgo.
Aunque el dictamen descarta violencia física directa, aún quedan dudas por resolver. La Fiscalía investiga cómo llegó la niña hasta el río, si lo hizo sola o si hubo algún tipo de negligencia que facilitara su salida del colegio.
Lo que está claro hasta ahora es que Valeria murió poco después de su desaparición y que los rastros en su cuerpo confirman la relación directa con el río Frío, lugar donde fue finalmente encontrada.
Comparte en: