Redacción Juan Sebastián Sosa

El 30 de agosto, la Fiscalía General de la Nación confirmó que el cuerpo encontrado en el sector de Fagua, en Cajicá, corresponde a Valeria Afanador, la niña de 10 años que había sido reportada como desaparecida desde el 12 de agosto. El hallazgo se produjo 18 días después de su desaparición en inmediaciones del río Frío, cerca del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles.

 

En un comunicado oficial, la Fiscalía informó que el dictamen forense confirmó plenamente la identidad de la menor. “La Fiscalía General de la Nación recibió el dictamen forense mediante el cual se confirma que el cuerpo sin vida encontrado ayer en Río Frío, en el sector conocido como Fagua (Cundinamarca), corresponde al de la niña de 10 años que había sido reportada como desaparecida en Cajicá”, indicó la entidad.

 

Mientras avanza la investigación, el Instituto Nacional de Medicina Legal continúa con los estudios necesarios para establecer las causas y circunstancias de la muerte. Este informe será clave para orientar el rumbo del proceso judicial que se está construyendo alrededor del caso.

 

La desaparición de Valeria ocurrió dentro del perímetro escolar, lo que ha generado un profundo debate sobre la responsabilidad institucional del colegio. La distancia entre el colegio y el lugar donde fue hallada la menor —apenas cuatro metros del río, según la familia— también ha sido objeto de crítica.

 

La comunidad educativa, las autoridades locales y los familiares de Valeria han manifestado su dolor y exigido que se esclarezcan los hechos lo más pronto posible.

 

 

La decisión que tomó la familia sobre el dictamen de Medicina Legal

 

El abogado de la familia Afanador, Julián Quintana, informó que, aunque Medicina Legal priorizó el caso, la familia no se limitará a aceptar un único resultado forense. Según explicó, se ha tomado la decisión de contratar expertos forenses de manera privada que analicen de forma paralela el cuerpo de Valeria.

 

“La Fiscalía nos indicó que el dictamen sería rápido porque fue realizado por los mejores profesionales del país”, dijo Quintana. Aun así, sostuvo que es fundamental una segunda revisión independiente que pueda confirmar o refutar los hallazgos iniciales.

 

“Vamos a hacer una contratación privada de expertos forenses para que también chequeen los resultados de Medicina Legal y se pueda llegar a un resultado concordante con las autoridades”, indicó. 

 

Julián Quintana, abogado de la familia de Valeria Afanador

 

Para la familia, la prioridad es conocer con precisión qué sucedió en los 18 días en los que la menor estuvo desaparecida. Quintana reiteró que el dictamen de ahogamiento, si se confirma, no excluye la posibilidad de una intervención externa.

 

“Yo lo que sí voy a anticipar es que la causa fue violenta. El hecho que digan que la causa fue por ahogamiento no quiere decir que no exista un tercero. Tal vez que salió mal el rapto o tal vez que la asesinaron y posteriormente la pusieron en el río, afirmó el abogado. “Lo importante es que las autoridades nos digan qué pasó con Valeria esos 18 días, hay que reconstruir día por día”, insistió.

 

El equipo legal también solicitó que las autoridades informen si el cuerpo presentaba signos de violencia, un dato fundamental para apoyar la hipótesis de intervención de terceros.

 

¿Homicidio? La hipótesis que va cobrando fuerza en la investigación

 

A medida que avanzan las diligencias, la principal hipótesis que maneja la defensa es la intervención de un tercero. Quintana fue claro al asegurar que los hallazgos hasta ahora no permiten hablar de un accidente. “Es la teoría que manejamos y creemos que sí hubo manos criminales, teniendo en cuenta que no es posible que después de 18 días aparezca al lado del colegio en un lugar donde habían buscado las autoridades”, dijo.

 

Esta hipótesis se refuerza con el análisis de los videos de seguridad del colegio, en los que, según el abogado, se observaría a Valeria actuando como si alguien le diera indicaciones desde fuera del plantel. “Parece como si alguien detrás de la reja estuviera llamándola. Valeria no era una niña que le gustara salir de su entorno seguro”, explicó.

 

Por eso, su comportamiento captado en las cámaras resulta inusual para la familia. “Fueron siete veces las que entró y salió de la Eugenia, y pareciera que alguien la estaba llamando”, aseguró.

 

Gimnasio Campestre Los Laureles

 

El abogado manifestó que, aunque aún no se conoce la causa exacta de la muerte, el tiempo estimado desde el fallecimiento hasta el hallazgo será determinante para confirmar o descartar la hipótesis del homicidio.

 

“Queremos que los directivos y empleados del colegio respondan ante la justicia”, dijo Quintana, señalando que la institución tenía la responsabilidad legal de garantizar la seguridad de la menor. 

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