Redacción
Juan Sebastián Sosa
La desaparición de Valeria Afanador, una niña de 10 años con síndrome de Down, conmocionó a Cajicá y a Colombia. El 12 de agosto fue vista por última vez en el colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, en la vereda Canelón, sector Bebedero, y desde entonces no hay rastro de su paradero.
Cámaras de seguridad registraron su ingreso a una zona boscosa cercana al colegio, pero ninguna otra imagen ha permitido reconstruir su ruta. La incertidumbre creció desde ese momento, pues pese a los operativos de búsqueda, no se han encontrado pruebas concluyentes sobre qué ocurrió después.
En los primeros días, la hipótesis más fuerte fue que Valeria pudo haber caído accidentalmente al río Frío, lo que llevó a intensos operativos fluviales y terrestres. Sin embargo, el paso de los días sin hallazgos debilitó esa versión inicial.
Hoy, tras casi dos semanas de búsqueda sin resultados, las autoridades consideran que la desaparición no fue accidental. Todo apunta a que se trataría de un hecho delictivo que tendría las características de un rapto planeado.
Las investigaciones apuntan a un caso de desaparición forzada
La Fiscalía, la Policía y el Gaula asumieron formalmente la investigación, bajo la hipótesis de que el caso de Valeria corresponde a una desaparición forzada. El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, señaló que ya no existe probabilidad significativa de que la menor siga dentro del perímetro de movilidad propio de una niña de 10 años.
“Tenemos un alto porcentaje de probabilidad de que estemos hablando de desaparición forzada. No hay otra explicación”, aseguró Rey en entrevista con Caracol Radio, destacando que el rastreo en el río Frío y alrededores no arrojó ninguna evidencia relacionada con Valeria.
El abogado de la familia también aportó una hipótesis contundente: calificó lo sucedido como un “rapto quirúrgico”, aludiendo a un plan meticuloso para sustraer a la menor sin dejar rastros. Para él, no hay elementos que respalden un accidente.
La línea investigativa ahora busca determinar responsables y esclarecer cómo, en un entorno escolar, pudo ocurrir un hecho de esta magnitud. Por ello, la Fiscalía y la Dijín concentran esfuerzos en la revisión de pruebas técnicas y testimoniales.

El dolor y la incertidumbre de la familia Afanador
El padre de Valeria, Manuel Afanador, descartó que la desaparición esté motivada por razones económicas. “No hemos recibido una sola llamada de extorsión, no tenemos enemigos, absolutamente nada”, explicó, rechazando la hipótesis de un secuestro con fines de dinero.
La madre de la menor ha encabezado marchas y manifestaciones públicas en Cajicá, pidiendo a las autoridades mayor celeridad y exigiendo que se esclarezca qué pasó con su hija. Para la familia, cada día que pasa es un recordatorio de la fragilidad del caso y de la urgencia de respuestas.

El entorno cercano a Valeria insiste en que el colegio debe dar explicaciones más claras, pues consideran que hubo una falta de protección en el plantel. Para los padres, el hecho de que la niña se haya perdido dentro de un espacio controlado plantea graves dudas de responsabilidad.
Mientras tanto, la familia sigue aferrada a la esperanza de hallarla con vida. La angustia no ha dado tregua, pero sus allegados destacan la fortaleza con la que los padres han enfrentado este drama nacional.
Un hallazgo sin relación y más preguntas por resolver
Durante los operativos de búsqueda, las autoridades encontraron restos humanos en el río Frío, lo que generó alarma en la comunidad. No obstante, Medicina Legal confirmó que correspondían a un adulto y que hasta ahora no existe ninguna relación con el caso de Valeria.
El gobernador Rey explicó que los restos están siendo analizados, pero pidió no confundir ese hallazgo con la investigación principal. “Hasta la fecha no hemos podido lograr que exista algún tipo de unión entre esta situación y lo que le sucedió a Valeria”, afirmó.
Este hecho, aunque ajeno al caso, reveló la magnitud de los operativos y la complejidad de la búsqueda en una zona marcada por riesgos y dificultades geográficas. Para los investigadores, el hallazgo no cambia el rumbo de la investigación.
Mientras tanto, el país entero sigue atento a la suerte de Valeria Afanador. Cada hora sin noticias aumenta el clamor ciudadano para que la verdad se conozca y para que la menor regrese a su hogar con vida.
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