Redacción
Juan Sebastián Sosa
Tras 18 días de intensa búsqueda, el cuerpo de Valeria Afanador, de 10 años, fue hallado en el río Frío el pasado viernes 29 de agosto, a tan solo 300 metros de su colegio en Cajicá. La noticia generó conmoción y también interrogantes: ¿cómo fue posible que después de tantos días de rastreo en la misma zona el cuerpo apareciera?
El descubrimiento lo hizo un campesino de la zona, lo que despertó aún más críticas, pues en el operativo participaron más de 200 personas, incluidos bomberos, policías, rescatistas, drones y perros especializados. La comunidad esperaba respuestas sobre por qué no se había encontrado antes.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, fue uno de los primeros en expresar su sorpresa. Dijo que era “improbable que el cuerpo hubiera estado allí desde el inicio”, planteando dudas sobre la participación de un tercero y la posibilidad de que el cuerpo hubiera sido dejado en ese lugar.
Las preguntas crecieron porque el área había sido revisada varias veces desde el día de la desaparición. La presión pública llevó a los organismos de socorro a explicar las posibles razones detrás de la tardanza.
En ese contexto, el comandante del Cuerpo de Bomberos de Cundinamarca, capitán Álvaro Farfán, ofreció una explicación técnica sobre lo ocurrido en el río Frío.
Bomberos explican la dificultad en el río Frío
El capitán Farfán señaló que la naturaleza del río hizo muy complejo el rastreo. El cauce lodoso, la gran cantidad de ramas y la vegetación densa podrían haber ocultado el cuerpo durante varios días. Según el oficial, estas condiciones dificultan que un cuerpo pueda ser identificado a simple vista.
Explicó además que, tras una inmersión, un cuerpo suele flotar entre 3 y 10 días por la acumulación de gases producto de la descomposición. Sin embargo, esta etapa no es permanente: pasado un tiempo el cuerpo puede volver a hundirse, lo que hace aún más incierta la búsqueda.
“Un cuerpo generalmente flota entre 3 y 10 días después de la inmersión, aunque este plazo puede variar significativamente. El cuerpo puede flotar debido a la acumulación de gases producidos por la descomposición interna (putrefacción) que aumentan su flotabilidad, pero esta etapa de flotación no es permanente y el cuerpo eventualmente se hundirá de nuevo”, detalló Farfán.
El comandante indicó que la corriente del río Frío no es fuerte, por lo que el material arrastrado, como ramas y lodo, pudo haber atrapado a la menor. A esto se sumaron varios diques naturales y árboles caídos que obstaculizaron la visibilidad.
Durante los operativos, los equipos de rescate incluso realizaron limpiezas y remociones de vegetación en el río. Se utilizaron palos, rastrillos y otras herramientas para despejar el sendero, con la intención de liberar cualquier cuerpo que pudiera estar atrapado.
Para Farfán, estas condiciones hacen que no encontrar el cuerpo no sea necesariamente un error humano, sino una consecuencia de la complejidad de la naturaleza. Recordó que, en otros casos, algunos cuerpos aparecen en cuestión de horas, mientras que otros pueden tardar meses.
“Por las experiencias que tenemos, el tema de un cuerpo cuando no se encuentra de manera directa, a través de todos los procesos de búsqueda porque a veces hay algunos sitios que pueden tener huecos, después del tercer o cuarto día un cuerpo empieza a flotar por tema de gases, de peso, también influye los caudales del río, que el cuerpo esté atrapado”, explicó.
Dictamen de Medicina Legal sobre Valeria Afanador
El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que la niña murió por ahogamiento o sumersión en medio líquido. El dictamen señaló que aspiró e ingirió agua y residuos de pantano encontrados en su estómago y vías respiratorias, lo que prueba que su fallecimiento ocurrió en el mismo entorno donde fue hallada.
Los fenómenos cadavéricos analizados indican que la muerte ocurrió muy cerca de la fecha de la desaparición, el 12 de agosto. Esto descarta que la menor hubiera permanecido con vida durante los 18 días de búsqueda.
El informe también detectó formación de adipocira, un proceso químico que ocurre cuando un cuerpo permanece en contacto prolongado con agua y material en descomposición. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que Valeria estuvo todo el tiempo en el río Frío.

Medicina Legal aclaró que no se encontraron signos de violencia física en el cuerpo. La ropa que vestía no presentaba cortes ni desgarros, lo que descarta inicialmente una agresión directa.
El organismo anunció que continuará con exámenes de laboratorio para precisar detalles adicionales sobre las condiciones y el tiempo en que ocurrió la muerte, mientras la Fiscalía sigue investigando las circunstancias que rodearon la desaparición.
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