Redacción Angélica González

Día tras día, la vejez en solitario se torna en una preocupación que intranquiliza a miles de personas alrededor del mundo. Como respuesta, el ‘cohousing’ ha surgido como una de las prácticas predilectas para envejecer en compañía de otras personas en las mismas condiciones.

 

Este concepto ha tomado fuerza en los últimos años: se trata de un conjunto residencial donde las personas tienen viviendas privadas, pero comparten espacios e instalaciones comunes y se juntan para compartir la vejez acompañadas.

 

En Sao Paulo, Brasil, por ejemplo, un grupo de alrededor de 25 personas (casi todos adultos mayores) se propuso vivir en comunidad para transitar la vejez hombro a hombro. Gran parte de estos individuos comparten afinidades o gustos similares.

 

“A medida que envejeces, la tendencia acaba siendo a estar más aislado. Este tipo de comunidad tiene precisamente el objetivo de generar más convivencia social y no permitir que las personas mayores sean dejadas de lado”, explicó Norival de Oliveira, uno de los emprendedores de esta idea en Brasil, en diálogo con BBC.

 

Para unirse a este grupo, cada persona debía contar con suficientes recursos económicos como para pagar su propio terreno, construir su casa y, además, pagar una cuota inicial única. Ello resultó un impedimento, puesto que, en total, el plante para poder hacer parte de la ide era de 100 mil dólares.

 

La ciencia respalda el 'cohousing'

 

Marisa Fumanti, una jubilada de 66 años, siempre supo que quería vivir en comunidad. Soñaba con un lugar donde compartir experiencias, apoyarse mutuamente y combatir la soledad que a menudo afecta a las personas mayores.

 

Cuando sus hijos se fueron de casa, Marisa y su pareja vieron la oportunidad de hacer realidad su sueño. Compraron una finca en el interior de Sao Paulo, pero pronto se dieron cuenta de que no querían vivirla solos.

 

En 2021, Marisa recibió una llamada que cambiaría su vida. Norival, un amigo que había conocido años atrás, la invitó a formar parte de Bem Viver, un proyecto de cohousing en desarrollo.

 

Bem Viver es una comunidad donde las personas mayores tienen sus propias viviendas privadas, pero comparten espacios e instalaciones comunes como jardines, comedores y salas de estar. El objetivo es crear un entorno solidario y estimulante donde los residentes puedan disfrutar de una vida activa y plena en compañía de otros.

 

Marisa, sin dudarlo, aceptó la invitación. "Desde que tenía 30 años, siempre quise vivir en una comunidad, pero no tenía idea de que existía el cohousing", explica. "Trabajé en el campo de la educación toda mi vida y siempre entendí que la capacidad regenerativa del hombre está en lo colectivo, por eso siempre lo he buscado".

 

Los beneficios para la salud mental de envejecer acompañado

 

Los expertos coinciden en que el cohousing puede ser una herramienta poderosa para promover la salud mental de las personas mayores. Al vivir en comunidad, los residentes reducen el riesgo de sufrir soledad, aislamiento y depresión. Además, tienen la oportunidad de participar en actividades sociales, hacer nuevos amigos y sentirse parte de algo más grande que ellos mismos.

 

Marisa ha experimentado estos beneficios de primera mano. "Hemos construido una gran relación", dice sobre sus futuros compañeros de comunidad. "No nos conocíamos y hoy somos como amigos de la infancia".

 

Bem Viver aún no está listo, pero los residentes ya se sienten como una familia. Se reúnen con frecuencia para conversar, planear actividades y fortalecer sus lazos. "Es una experiencia muy enriquecedora", afirma Marisa. "Estoy segura de que Bem Viver será un lugar maravilloso para vivir", agrega.

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