Redacción
Angélica González
En esencia, la insulina es una hormona que produce el páncreas y tiene un papel crucial en nuestro organismo. Esta puede entenderse como una llave que abre las puertas a las células con el fin de permitir la entrada de glucosa, que es la principal fuente de energía en nuestro organismo.
Pues bien, cuando se desarrolla resistencia a la insulina, estas “cerraduras celulares” se empiezan a oxidar y no responden de manera adecuada a la insulina. Razón por la cual el azúcar en la sangre se mantiene elevado, lo que puede generar consecuencias graves en nuestra salud.
¿Qué es la resistencia a la insulina?
Básicamente, es un estado en que las células del cuerpo muestran una disminución en su respuesta a la insulina. Al volverse menos sensibles a esta hormona, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo y esto puede llevar a niveles elevados de azúcar en la sangre.
Debido a esto, el páncreas resulta bastante afectado, pues a medida que las células se vuelven menos sensibles a la insulina, este trabaja bastante para producir más insulina y mantener los niveles de azúcar en la sangre estables. Al pasar el tiempo, esta sobrecarga llega a agotar la capacidad del páncreas para producir suficiente insulina, lo que puede llevar a un diagnóstico de Diabetes Tipo 2.
Factores de riesgo de la resistencia a la insulina
Factores genéticos y predisposición familiar.
Estilo de vida sedentario y falta de ejercicio.
Dieta poco saludable y exceso de consumo de azúcares y grasas.
Obesidad y acumulación de grasa abdominal.
Síntomas de resistencia a la insulina

La manera más usual en la que una persona puede darse cuenta de que tiene resistencia a la insulina es en la piel. Según explican la Federación Mexicana de Dabetes, las personas con este padecimiento suelen presentar estos signos cutáneos:
Acrocordones: verrugas pequeñas que suelen aparecer en el cuello.
Líneas muy marcadas en el cuello y acantosis nigricans: básicamente esto es oscurecimiento de las zonas del cuello y las axilas, que es provocado por el crecimiento acelerado de las células.
Pequeños lunares rojos en la piel.
Pliegue en el lóbulo de la oreja: cuando la glándula delante del lóbulo (parótida) comienza a crecer, empuja la oreja y la pliega hacia atrás, lo que crea un surco en el lóbulo.
¿Cómo prevenir la resistencia a la insulina?
La actividad física y perder peso puede ser de gran ayuda. Asimismo, comer de manera más saludable puede ayudar a revertir la resistencia a la insulina y a prevenir o retrasar la diabetes tipo 2 en personas con prediabetes.
El Diabetes Prevention Program (Programa para la Prevención de la Diabetes, DPP por sus siglas en inglés) patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud, mostró que para las personas con alto riesgo de desarrollar diabetes, perder entre un 5 a 7 por ciento de su peso inicial ayudó a reducir la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
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