Redacción
Angélica González
El hígado graso es una de las enfermedades hepáticas más comunes en el mundo y suele avanzar sin síntomas evidentes. Ocurre cuando se acumula grasa en el hígado, afectando su funcionamiento y aumentando el riesgo de complicaciones graves como fibrosis, cirrosis o incluso cáncer hepático. Aunque puede afectar a cualquier persona, existen factores de riesgo y hábitos que elevan la probabilidad de desarrollarlo.
En este artículo encontrarás qué es el hígado graso, sus tipos, cómo se diagnostica, sus síntomas, tratamientos y recomendaciones para prevenirlo o reducir su impacto.
¿Qué es la enfermedad del hígado graso?
El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo y cumple funciones esenciales: digerir alimentos, procesar energía y eliminar toxinas. Cuando la cantidad de grasa acumulada supera los niveles normales, aparece la enfermedad por hígado graso, que se divide en dos grandes tipos:
1. Hígado graso no alcohólico (HGNA)
No está relacionado con el consumo de alcohol. Puede presentarse de dos maneras:
• Hígado graso simple: hay grasa, pero sin inflamación ni daño celular. Generalmente no causa complicaciones.
• Esteatosis hepática no alcohólica: hay inflamación y daño en las células, lo que puede generar fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado.
2. Hígado graso por alcohol
Es causado por un consumo elevado y prolongado de alcohol. Durante su metabolización, el hígado produce sustancias tóxicas que inflaman y dañan sus células. Esta es la primera etapa de la hepatopatía alcohólica, que puede progresar a hepatitis alcohólica y cirrosis.
¿Quiénes tienen más riesgo de desarrollar hígado graso?
Aunque no existe una causa única, la evidencia muestra que es más común en personas que:
• Tienen diabetes tipo 2 o prediabetes
• Sufren obesidad
• Son de mediana edad o mayores, aunque también afecta a niños
• Son hispanos, seguido de blancos no hispanos
• Tienen colesterol o triglicéridos altos
• Presentan hipertensión
• Consumen ciertos medicamentos (corticoides y algunos fármacos contra el cáncer)
• Tienen síndrome metabólico
• Han perdido peso muy rápido
• Tienen hepatitis C
• Están expuestos a toxinas
A nivel global, el hígado graso afecta aproximadamente al 25 % de la población, siendo el trastorno hepático crónico más frecuente en Estados Unidos.
En el caso del hígado graso por alcohol, el riesgo aumenta en bebedores empedernidos, personas con obesidad, mujeres y quienes presentan mutaciones genéticas específicas.
Síntomas de hígado graso
Tanto el hígado graso no alcohólico como el alcohólico suelen ser enfermedades sin síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir:
• Cansancio persistente
• Molestias o dolor leve en el lado superior derecho del abdomen
Debido a su naturaleza silenciosa, muchas personas no saben que la padecen hasta que el daño es significativo.
¿Cómo se diagnostica el hígado graso?
Debido a la falta de síntomas, su diagnóstico requiere evaluaciones médicas específicas:
1. Historia clínica
El médico analiza antecedentes, consumo de alcohol, medicamentos y factores de riesgo.
2. Examen físico
Incluye medición de peso y altura, y búsqueda de signos como:
• Hígado agrandado (hepatomegalia)
• Ictericia (piel y ojos amarillos), asociada a cirrosis
3. Pruebas diagnósticas
• Análisis de sangre, especialmente pruebas de función hepática
• Imágenes para evaluar grasa y rigidez del hígado
• Biopsia hepática, en casos avanzados o para confirmar la gravedad
Hígado graso tratamiento
El tratamiento depende del tipo de hígado graso:
Hígado graso no alcohólico
• Pérdida de peso: es la recomendación principal. Reduce grasa, inflamación y fibrosis.
• Suspensión de medicamentos si se identifica un fármaco causante (bajo supervisión médica).
• Aún no hay medicamentos aprobados: algunos estudios analizan vitamina E o fármacos para la diabetes, pero falta evidencia concluyente.
Hígado graso por alcohol
• Dejar el alcohol, el paso más importante.
• Puede requerir terapia, programas de rehabilitación o medicamentos que reducen la ansiedad por beber.
• Si progresa a cirrosis o insuficiencia hepática, podría necesitarse un trasplante de hígado.
Estilo de vida: cambios que ayudan a mejorar el hígado graso
Existen hábitos que pueden marcar una diferencia significativa:
• Seguir una dieta saludable, con menos sal y azúcar
• Comer más frutas, verduras y granos integrales
• Vacunarse contra hepatitis A y B, gripe y enfermedad neumocócica
• Hacer ejercicio regular, idealmente 150 minutos semanales
Estos cambios ayudan a reducir grasa en el hígado y mejorar la salud general.
Qué tomar para el hígado graso
Más allá de lo que deba consumir si fue diagnosticado con hígado graso, un estudio publicado en la revista Endocrinología, Diabetes & Metabolismo reveló que aumentar la ingesta de magnesio puede ayudar a combatir la esteatosis hepática. Sus beneficios incluyen:
• Reducción del colesterol
• Regulación del metabolismo de la glucosa y los lípidos
• Disminución de la inflamación del hígado
Alimentos ricos en magnesio
• Verduras de hoja verde: espinaca, acelga, kale
• Frutos secos: almendras, nueces, pistachos
• Legumbres: lentejas, garbanzos, frijoles
• Cereales integrales: avena, arroz integral, quinoa
Incluir estos alimentos en la dieta puede ayudar a disminuir la acumulación de grasa en el hígado y mejorar la salud metabólica.
Conclusión
El hígado graso es una enfermedad común y silenciosa, pero controlable. Con hábitos saludables, vigilancia médica y, en algunos casos, apoyo profesional para dejar el alcohol o perder peso, es posible detener su avance y mejorar la calidad de vida. Adoptar una dieta equilibrada, hacer ejercicio y aumentar la ingesta de magnesio son pasos clave para proteger este órgano vital.
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