Redacción Angélica González

Hablar del orgasmo femenino sigue siendo, todavía hoy, un acto político. Aunque la educación sexual ha avanzado y los temas sobre salud íntima femenina ganan espacio en los medios, persisten mitos que reducen el placer a una fórmula universal. 

 

Para el psicólogo y sexólogo clínico Laurent Marchal Bertrand, especialista en sexualidad humana de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, consultado por Noticias Caracol, “no existe una posición perfecta para el orgasmo femenino, ni un orgasmo igual a otro. Cada mujer tiene su propio mapa de placer, determinado tanto por su anatomía como por su historia emocional y su relación con el cuerpo”.

 

 

Las posiciones que facilitan el placer femenino

 

Según el especialista, factores fisiológicos, anatómicos y psicológicos influyen en la respuesta erótica. “Ciertas posturas pueden permitir un contacto más directo con el clítoris o el punto G, pero lo que realmente marca la diferencia es la conexión emocional, la comunicación y la sensación de seguridad con la pareja”.

 

El cuerpo, explica, no responde igual bajo tensión que bajo relajación. Cuando una mujer se siente segura y conectada, se activa el sistema nervioso parasimpático —responsable de las respuestas fisiológicas del placer—, mientras que la ansiedad o el miedo pueden bloquearlas. “El orgasmo no se encuentra, se construye”, enfatiza.

 

Entre las posiciones más favorables destacan:


    •    Misionero modificado, con la pelvis elevada, para un contacto más directo entre el pubis y el clítoris.
    •    Mujer arriba, que permite controlar el ritmo, el ángulo y la profundidad.
    •    Cucharita o lateral, ideal para movimientos suaves y estimulación manual adicional.
    •    Desde atrás (perrito), que facilita el contacto con la pared anterior vaginal, zona donde muchas mujeres sienten placer intenso.

 

 

Romper el mito del orgasmo perfecto

 

Desmontar la idea de una “posición ideal” implica también romper con el mito del orgasmo perfecto. Según el especialista, solo dos de cada tres relaciones sexuales culminan en un orgasmo femenino, y alrededor del 30 % de las mujeres presentan dificultades orgásmicas. “Estas cifras son conservadoras, porque muchas viven su sexualidad en silencio, sin buscar ayuda o sin siquiera saber que pueden hacerlo”, señala.

 

Para Marchal Bertrand, el problema es también cultural: “Durante siglos, la historia ha invisibilizado el derecho de las mujeres al placer. Por eso, necesitamos una educación sexual que ponga el placer, no solo la prevención o la reproducción, en el centro del discurso”.

 

 

El placer como territorio de libertad

 

Más allá de posturas o estadísticas, el placer femenino es un territorio de autoconocimiento, comunicación y libertad. Cada cuerpo tiene su propio lenguaje y ritmo, y el bienestar sexual no debería medirse por el rendimiento, sino por la capacidad de vivir el deseo sin culpa ni presión.

 

“Explorar la sexualidad desde la curiosidad, y no desde la exigencia, es la base de una vida sexual plena”, concluye el experto. En ese sentido, la verdadera “posición ideal” no depende del cuerpo, sino de la libertad con la que cada mujer habita el suyo.

 

 

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