Redacción Juan Manuel Capera

La época de Navidad se distingue por la gran variedad de tradiciones familiares y elementos decorativos que infunden un espíritu festivo en cada hogar. 

 

Entre estas costumbres, el árbol navideño resalta como un símbolo emblemático de la temporada, embelleciendo los espacios y sirviendo como un medio para unir a la familia en la creación de un entorno navideño único.

 

Este árbol tiene sus orígenes en antiguas tradiciones y se considera una adaptación del árbol del universo o de la vida, símbolo que era importante para las tribus del norte de Europa.

 

Origen de esta tradición

 

En el siglo VIII, en Alemania, el cristianismo influyó en la transformación de este árbol cósmico. San Bonifacio, con el propósito de terminar con la adoración a los dioses paganos, derribó este árbol y lo reemplazó con un pino de hojas perennes. 

 

Este nuevo símbolo representaba el amor divino y se decoraba con manzanas, originalmente asociadas al pecado original, y velas que simbolizaban la luz de Cristo. Con el tiempo, las manzanas se convirtieron en bolas y las velas en luces, dando forma al árbol de Navidad que conocemos en la actualidad.

 

Cabe resaltar que la celebración de la navidad busca conmemorar el nacimiento de Jesucristo, quien para los cristianos es Dios hecho hombre. La palabra 'Navidad', viene de 'Natividad' o nacimiento y para muchos cristianos, esta época del año es un tiempo de recordar y celebrar la venida de su Salvador al mundo.

 

A pesar de que el árbol de Navidad ha sido tradicionalmente representado en tonos verdes, simbolizando la vida y el amor divino, a lo largo del tiempo ha experimentado cambios para adaptarse a una gama más amplia de colores. Esta versatilidad en la elección de tonalidades, que ahora incluye blancos, rosados e incluso azules, refleja la diversidad de interpretaciones y expresiones que la celebración ha experimentado con el transcurso de los años.

 

Las luces que adornan el árbol juegan un papel crucial en su simbolismo. Estas representan la luz de una nueva esperanza, recordando el nacimiento de Jesucristo. Esta luminosidad característica del árbol conecta la tradición con la esencia cristiana de la Navidad, resaltando el significado religioso presente en cada adorno.

 

Antiguamente, los pueblos griegos y de otras partes de Europa tenían otras celebraciones en esa época, pero luego de la cristiandad, época en la que el cristianismo fue la cosmovisión principal del mundo, la fecha se comenzó a usar para celebrar el nacimiento de Jesucristo.

 

Por lo general, el árbol se utiliza para ubicar los regalos que las familias suelen entregarse el 25 de diciembre, o el 6 de enero.

 

 

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