Redacción
Angélica González
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica tan importante como alimentarse de forma equilibrada o hacer ejercicio. La evidencia científica muestra que un sueño de mala calidad afecta la memoria, el estado de ánimo, el corazón y el sistema inmunológico, además de aumentar el riesgo de obesidad y diabetes. Por eso, optimizar el descanso nocturno se ha convertido en una prioridad para quienes buscan una vida más saludable y un mejor rendimiento diario. Aquí le contamos cómo tener un sueño reparador.
De acuerdo con expertos consultados por Healthline, descansar mal deteriora la capacidad de concentración, afecta el ánimo, incrementa la presión sobre el sistema cardiovascular y debilita las defensas. Incorporar hábitos respaldados por investigaciones puede marcar una diferencia significativa en la calidad del sueño y el bienestar general.
Cómo tener un sueño reparador
Beneficios de la exposición a la luz natural y hábitos diarios clave
Uno de los factores más influyentes en el descanso es la exposición a la luz natural durante el día. Estudios citados por Healthline señalan que pasar tiempo al sol —o utilizar luz artificial brillante cuando no sea posible— ayuda a regular el ritmo circadiano, favoreciendo más energía durante el día y un sueño más profundo en la noche.
En contraste, la luz azul de las pantallas reduce la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño. Por ello, se recomienda evitar dispositivos electrónicos y luces intensas por lo menos dos horas antes de acostarse.
La regularidad también es fundamental. Ir a la cama y despertar a la misma hora cada día sincroniza el reloj biológico. Una revisión de 41 estudios publicada en 2020 concluyó que los horarios irregulares o dormir muy tarde empeoran la calidad del descanso.
Siestas, ejercicio y horarios: cómo afectan el descanso nocturno
Las siestas largas o tomadas en horarios variables pueden confundir el ciclo natural del cuerpo y dificultar el sueño nocturno. Aunque las siestas cortas benefician a algunas personas, quienes tengan problemas para conciliar el sueño deberían limitar su duración.
El ejercicio regular es otro pilar para mejorar el descanso. La actividad física ayuda a combatir el insomnio y fortalece todos los procesos del sueño. Sin embargo, Healthline advierte que entrenar demasiado cerca de la hora de dormir puede generar un efecto estimulante, por lo que se recomienda dejar pasar varias horas antes de acostarse.
Cómo preparar un dormitorio ideal para dormir mejor
El entorno del dormitorio influye directamente en la calidad del sueño. Un buen colchón, una almohada adecuada y ropa de cama confortable reducen dolores y facilitan el descanso profundo. Una revisión de 2021 citada por Healthline sugiere que los colchones de firmeza media suelen ser los más recomendables para evitar molestias musculares.
También es importante controlar la temperatura, la ventilación, la luz y el ruido. Mantener la habitación alrededor de 18,3 °C, reducir ruidos externos, minimizar la luz artificial y mejorar la calidad del aire son medidas clave para crear un ambiente propicio para dormir.
Sustancias que afectan el sueño y suplementos que pueden ayudar
Ciertas sustancias pueden perjudicar el descanso, especialmente si se consumen horas antes de dormir. La cafeína disminuye el tiempo total y la profundidad del sueño, por lo que se sugiere evitarla al menos ocho horas antes de ir a la cama. El alcohol, aunque genera somnolencia, altera las fases del sueño y la producción de melatonina, agravando problemas como la apnea o el ronquido.
Las comidas pesadas o muy ricas en carbohidratos también dificultan conciliar el sueño. La recomendación es cenar varias horas antes y optar por alimentos ligeros si se necesita un refrigerio nocturno.
En cuanto a suplementos, la melatonina es uno de los más utilizados, aunque su uso debe estar supervisado por un profesional, especialmente en niños, ya que la FDA no regula sus dosis. Otros suplementos como el magnesio, el resveratrol, el omega-3 o el zinc pueden ser útiles en ciertos casos, pero siempre deben probarse de manera individual y bajo orientación médica.
Técnicas de relajación para dormir mejor
Las prácticas de relajación ayudan a disminuir el estrés y preparar el cuerpo para descansar. Técnicas como la meditación, la respiración profunda, la música suave o la visualización de imágenes tranquilas favorecen la transición al sueño. Tomar un baño caliente antes de acostarse también puede mejorar la sensación de descanso.
Cuándo consultar a un especialista en trastornos del sueño
Si las dificultades para dormir persisten, puede tratarse de un trastorno del sueño. La apnea, el insomnio crónico, el síndrome de piernas inquietas o la narcolepsia se encuentran entre los más comunes. Healthline informa que el 33,9% de los hombres y el 17,4% de las mujeres en Estados Unidos padecen apnea del sueño, mientras que alrededor del 10% de los adultos sufre insomnio crónico.
Ante síntomas persistentes —ronquidos severos, pausas respiratorias, noches de sueño no reparador o somnolencia extrema durante el día— lo indicado es buscar ayuda profesional para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Conclusión: priorizar el sueño es invertir en salud
Dormir bien transforma la calidad de vida. Adoptar hábitos respaldados por la ciencia, mejorar el ambiente del dormitorio y consultar a especialistas en caso necesario puede marcar una diferencia profunda en la salud física, mental y emocional. Priorizar el sueño es una inversión directa en bienestar, energía y rendimiento diario.
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