Redacción
Juan Sebastián Sosa
Carolina Cruz se ha consolidado como una de las presentadoras más reconocidas de Colombia gracias a su participación en programas de entretenimiento en el Canal RCN y Caracol Televisión, además de su rol como empresaria y modelo. En su vida personal, la tulueña ha mostrado que equilibra su carrera con el cuidado de sus hijos junto al actor Lincoln Palomeque, mientras también disfruta de los momentos de pareja cuando la rutina lo permite.
Hace varios días Cruz salió de Colombia con su novio, Jamil Farah, y compartió varios detalles de su viaje por Europa. Aunque se pensó que el viaje habría sido un regalo sorpresa de ella, teniendo en cuenta que pocos días antes Farah cumplía años, lo cierto es que la presentadora confirmó que fue él quien le propuso la experiencia. Este regalo fue descrito en redes como “millonario y soñado”, un modo de reafirmar su relación de más de dos años en medio de una agenda exigente.
“Cuando mi novio me invitó a este viaje a Europa me emocioné mucho ya que dentro de los planes estaba Madrid y Barcelona, ciudades con un encanto único. También me dijo que le gustaría conocer Roma, Italia, lugar al que no viajaba hace más de 10 años. Obvioooo acepté la invitación, organicé los tiempos con el papá de mis hijos y mi mamá para viajar tranquila, aunque no lo crean, disfruto mucho estas experiencias, pero extraño muchísimo a mis hijos”, señaló.
En medio de la planificación, Cruz también compartió un componente espiritual de su travesía. “En mi camino de encontrar la FE, esa que nunca había sentido, muchas cosas han pasado en estos últimos 9 años, entre esos acercarme más a DIOS, a la Virgen y a una santa en especial… Empecé a investigar y encontré que Asís y Casia quedan a unas horas de Roma y le propuse que me acompañara a conocer esta tierra llena de una mística y una historia única empezando por ASÍS”, comentó.
Su visita incluyó momentos de contemplación en iglesias antiguas y un detalle especial: “Sencillez, amor, empatía y una sensibilidad única, conocer su historia y visitar su tumba me hicieron entender por qué tengo esta sensación especial al visitar iglesias. Llegamos muy temprano, éramos casi los primeros en entrar, estábamos en un lugar muy cerrado, cerca al jardín de las rosas sin espinas, para los que conocen la historia y de la nada estaba ella allí, esa paloma blanca, quieta, hermosa sin moverse acompañándonos mientras orábamos y agradecíamos, gracias a mi fe y a poder fortalecerla cada día puedo ver y entender las señales y poder ir tras de ellas, de esa manera llegué hasta aquí…”.
Detalle del regalo millonario: ¿aventura o símbolo de amor?
El pasado 24 de octubre, cuando Farah celebró su cumpleaños, el turno de la sorpresa fue para Cruz: un viaje a San Andrés, uno de los destinos más paradisíacos de Colombia, fue el obsequio de la presentadora para su pareja.
Durante el vuelo, la tripulación sorprendió al piloto con un mensaje personalizado que conmovió no solo a él sino también a sus seguidores en redes sociales. Este gesto fue replicado por Carolina, quien acompañó la imagen con un simple pero emotivo “celebrándote”. La estrategia de amor público‑privado demuestra cómo la pareja maneja su perfil mediático con elegancia: sin ostentación excesiva, pero con detalles notorios.
La relación entre Cruz y Farah ha sorteado críticas por la diferencia de edad —12 años— y rumores propios de figuras públicas. Sin embargo, su apuesta por mostrar armonía, compromiso y disfrute personal les ha permitido consolidar una imagen más madura y estable. Los viajes, los gestos de cariño y la espiritualidad compartida construyen la narrativa de una pareja que evoluciona junto.

Aunque el regalo tuvo carácter lujoso, también se planteó desde una óptica de experiencia compartida y crecimiento espiritual. Viajar a Europa previamente, visitar ciudades icónicas y detenerse en lugares de significado religioso amplía la dimensión del obsequio: ya no solo es lujo, sino tiempo, atención y conexión emocional.
Esta combinación de amor, detalles de alto impacto y momentos de reflexión le dan un nuevo sentido a lo que es regalar en una relación pública. Cruz demuestra que un gesto extravagante puede venir acompañado de propósito, lo que lo transforma en un símbolo de vínculo y complicidad más que en simple ostentación.
Amor, familia y espiritualidad: el nuevo enfoque de Carolina Cruz
Para Carolina, ser madre es su prioridad, pero también apunta a vivir plenamente. En su mensaje sobre Europa, confesó que, aunque “disfruto mucho estas experiencias, pero extraño muchísimo a mis hijos”. Esta frase resume cómo la presentadora busca balance: atender su vida profesional y personal sin renunciar a los momentos íntimos con su pareja.
La dimensión espiritual de su viaje abre una nueva faceta de su vida pública. Al referirse a su acercamiento a Dios, a la Virgen y a una santa especial, Carolina revela que su trayectoria no se limita al entretenimiento sino también al crecimiento personal. Las palabras que compartió evocan introspección: “‘Sencillez, amor, empatía y una sensibilidad única…’”, explicó.
La elección de destinos como Asís y Casia, cercanos a Roma, con un trasfondo místico, muestra que la pareja está interesada en experiencias que trascienden lo material. El hecho de que hayan estado “en un lugar muy cerrado, cerca al jardín de las rosas sin espinas…” refleja esa búsqueda de paz y significado más allá del glamour.
Al abrir esa ventana pública de su vida emocional, Cruz también invita a su audiencia a considerar que el amor, los viajes y la fe pueden ir de la mano. Su relación con Farah se ve menos como un escaparate mediático y más como una historia de crecimiento conjunto, de apoyarse, de compartir visiones y valores.
El hecho de que su novio le haya hecho ese regalo millonario —pero también cargado de simbolismo— refuerza una narrativa de pareja sólida, madura y consciente. En tiempos donde la exposición viral es norma, este tipo de relato ofrece otra perspectiva: la de la intimidad bien gestionada, el gesto significativo y la fe como componente de vida en común.
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