Redacción Juan Manuel Capera

El lunes pasado, el nombre de Geraldine Fernández se volvió tendencia luego de que la película 'El Niño y La Garza', de Estudio Ghibli y Hayao Miyazaki ganara un Globo de Oro, pues en días anteriores la mujer había asegurado en varios medios de comunicación que había trabajado en la producción de la película ilustrando varios fotogramas.

 

Sin embargo, algunos internautas se dieron a la tarea de buscar en los créditos de la película el nombre de Geraldine, que no habría aparecido.

 

No solo eso ocurrió, sino que también se descubrió que algunos de los dibujos que ella se había atribuido, estaban relacionados con otros ilustradores, lo que llevó a que la señalaran como una impostora.

 

 

 

Además, afirmaba haber realizado una maestría en Japón con una beca de Tecnoglass, pero se comprobó que era virtual. A pesar de las acusaciones, mantuvo su versión, eliminó sus redes sociales y desestimó los comentarios, argumentando que era consciente de su trabajo y no necesitaba responder a las críticas.


“Lastimosamente, por temas de confidencialidad de Studio Ghibli, yo no puedo mostrar más allá de lo que he mostrado, de lo que he dicho, hasta que la película no salga de carteleras y se vuelva comercial”, mencionó.

 

En cuanto a los comentarios de sus detractores, alegó: "los estoy ignorando porque yo soy consciente de lo que hice, soy consciente de lo que trabajé, de lo que ilustré, de lo que hice, de lo que realicé, por lo que no tengo por qué responderle a cada uno de ellos”.

 

Aceptó exageró sobre su participación en la película

 

 

En una entrevista con el periodista Néstor Morales en Mañanas Blu, la diseñadora gráfica barranquillera Geraldine Fernández admitió públicamente haber exagerado sobre su participación en la película "El Niño y la Garza" del prestigioso estudio japonés Ghibli.

 

Durante el diálogo, Fernández confesó que su papel en la película fue considerablemente menor de lo que previamente había afirmado en sus redes sociales y en diversos medios de comunicación. Contrario a sus declaraciones anteriores, admitió haber trabajado solo en un par de escenas e ilustraciones, no en la totalidad de la película, como había asegurado anteriormente.

 

Cuando se le cuestionó sobre sus afirmaciones de haber dibujado 25.000 fotogramas, Fernández aclaró que aunque fue parte de un grupo que contribuyó a la composición de dicha cantidad, no fue ella quien realizó todos los fotogramas. Explicó la complejidad del proceso y cómo su participación se limitó a una porción específica del proyecto.

 

La discusión también abordó la ausencia de su nombre en los créditos finales de la película. Fernández explicó que, según Ghibli, su trabajo se consideraba parte de una "casa de soporte de animación" debido a su contrato freelance, explicando así la omisión de su nombre.

 

¿Qué dijo del plagio?

 

En cuanto a las acusaciones de plagio en su portafolio, Fernández admitió la mala atribución de algunas ilustraciones y se disculpó sinceramente con los artistas afectados. Reconoció la responsabilidad de una amiga, quien compartió la historia con periodistas sin medir las consecuencias, desencadenando una cadena de eventos que llevaron a la exageración en los medios y redes sociales.

 

Fernández lamentó cómo la situación se salió de control y se disculpó con quienes confiaron en su relato. Expresó su deseo de que su experiencia sirva como una advertencia sobre los peligros de exagerar y distorsionar la verdad, destacando la importancia de la honestidad en la industria y la comunicación.

 

 

 

Con información de Pulzo y Blu Radio

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