Redacción
Juan Sebastián Sosa
En Colombia, la permanencia de los hijos en la vivienda familiar está protegida por la ley, pero también existen condiciones claras que permiten a los padres solicitar su retiro, especialmente cuando se trata de hijos mayores de edad. Aunque popularmente se hable del “hotel mamá”, el Código de Infancia y Adolescencia y otras normas establecen cuándo y cómo puede terminar esta convivencia.
La ley colombiana define la mayoría de edad a los 18 años. Desde ese momento, los padres ya no están obligados legalmente a seguir prestando manutención o vivienda, a menos que se cumplan ciertas condiciones específicas. Sin embargo, esto no significa que los padres puedan echar a sus hijos sin seguir un procedimiento legal.
La normativa nacional protege de forma absoluta a los menores de edad. Bajo ninguna circunstancia pueden ser sacados de la vivienda sin intervención de una autoridad judicial. Cualquier intento de desalojo por fuera de los canales legales puede acarrear sanciones penales y administrativas para los padres o cuidadores.
En el caso de los hijos mayores de edad, la situación es diferente. La ley reconoce que pueden existir condiciones económicas o personales que justifiquen su permanencia en el hogar, pero también contempla que los padres tienen derecho a recuperar la vivienda si ya no existe obligación legal.
Este equilibrio entre derechos y deberes está contemplado para proteger tanto a los jóvenes como a los padres, y evitar abusos o malentendidos dentro del entorno familiar.

Excepciones legales para continuar viviendo con los padres después de los 18 años
La Ley 1098 de 2006 (Código de Infancia y Adolescencia) contempla dos grandes excepciones que permiten extender el tiempo que un hijo mayor de edad puede permanecer en la vivienda de sus padres con obligación legal de manutención.
La primera excepción se refiere a los estudios superiores. Cuando un hijo mayor demuestra que está cursando estudios universitarios, técnicos o tecnológicos, y que aún depende económicamente de sus padres, estos deben continuar brindándole apoyo hasta los 25 años.
La segunda excepción aplica cuando el hijo tiene una discapacidad o condición médica que le impide trabajar o sostenerse económicamente. En estos casos, la obligación de los padres puede extenderse de forma indefinida, mientras se mantenga dicha condición.
Estas excepciones deben ser demostradas ante la autoridad competente si llega a haber un proceso legal, especialmente en casos de desacuerdo entre padres e hijos. No basta con alegarlas verbalmente; se necesita prueba.
La ley también reconoce que pueden existir acuerdos mutuos que permitan extender la convivencia familiar más allá de los límites legales, siempre que no haya afectaciones graves en la dinámica del hogar.
¿Qué pasa si no se cumplen las excepciones? Así funciona el proceso de desalojo legal
Una vez que un hijo mayor de edad no cumple con las condiciones legales de manutención —ni estudia, ni tiene una discapacidad— los padres pueden iniciar un proceso judicial para solicitar el retiro de su vivienda. Este procedimiento está contemplado en el artículo 384 del Código General del Proceso.
El trámite aplica tanto para familiares como para arrendatarios que se nieguen a abandonar la vivienda. En el caso de los hijos, los padres deben demostrar que la convivencia ya no responde a una obligación legal, y que su presencia genera perjuicio o afecta la armonía del hogar.
Cuando ya no se cumplen las condiciones legales para la manutención y el hijo es mayor de edad, los padres tienen el derecho de pedir la restitución de la vivienda familiar.
El juez es quien analiza cada caso y puede emitir una orden de desalojo, la cual se ejecuta con acompañamiento policial. Si el hijo no se retira de manera voluntaria, las autoridades pueden intervenir legalmente.
Esta medida debe verse como último recurso, pues el ideal es que estos conflictos se resuelvan con diálogo y acuerdos familiares, sin necesidad de llegar a instancias judiciales.
Convivencia difícil: otras razones legales para solicitar el retiro del hijo adulto
Además de la falta de condiciones legales, existen otras situaciones en las que un padre puede solicitar formalmente que su hijo mayor de edad se retire de la vivienda. Una de ellas es cuando existen conflictos graves que afectan la convivencia en el hogar.
Estas situaciones incluyen casos de violencia intrafamiliar, consumo de sustancias, agresividad o comportamientos que pongan en riesgo la integridad del grupo familiar. En estos casos, los padres pueden acudir ante un juez con pruebas que sustenten su solicitud.
Cabe recordar que el proceso no es automático. La autoridad evaluará la gravedad de la situación y tomará una decisión que priorice los derechos de ambas partes. No se trata de una figura punitiva, sino de una medida para preservar la convivencia y el bienestar del núcleo familiar.
Aunque la ley permite el desalojo, lo ideal sigue siendo el diálogo familiar como primera vía de solución, siempre dentro del respeto y el cumplimiento de la ley.
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