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A pocos días de finalizar el convenio actual, la Cancillería firmó un nuevo contrato de urgencia manifiesta con la empresa Thomas Greg and Sons para garantizar la expedición de pasaportes colombianos hasta abril de 2026. La medida busca evitar un posible colapso en el servicio, ya que el contrato actual vence el próximo 31 de agosto.
El nuevo acuerdo, por un valor de 161.290 millones de pesos, fue oficializado este martes y comenzará a ejecutarse el 1 de septiembre. Tendrá una vigencia de ocho meses, tiempo en el que Thomas Greg continuará a cargo de la producción, distribución y custodia de los pasaportes.
Aunque el presidente Gustavo Petro ha expresado su intención de sacar a esta firma del negocio, la urgencia manifiesta fue el camino más rápido y seguro para no afectar a millones de colombianos que necesitan renovar o solicitar su documento de viaje. La firma fue publicada a las 4:25 de la tarde y se firmó de manera electrónica.
El gobierno ha justificado la decisión alegando que no hubo tiempo suficiente para implementar un nuevo modelo, a pesar de los llamados del propio mandatario. Por ahora, se espera que en mayo de 2026 el proceso pase a manos del Gobierno de Portugal y la Imprenta Nacional.
Este acuerdo con Portugal no solo incluye la elaboración de pasaportes, sino también la transferencia tecnológica que permitirá que, en una década, sea la Imprenta Nacional quien asuma completamente esta función.
¿Qué venía pasando con los pasaportes?
En medio de la incertidumbre por el futuro del documento, necesario para salir del país, en el mes de julio hubo una controversia al respecto. En el borrador del convenio interadministrativo entre Colombia y Portugal, revelado por Blu Radio, se conoció que el nuevo esquema plantea que el valor del documento se fije en euros y no en pesos colombianos.
El pasaporte con chip tendría un costo base de 17 euros, que al cambio actual equivale a unos 79.900 pesos. A esa cifra se le sumarían gastos como transporte, el impuesto de timbre (75.000 pesos) y otros costos operativos. Esto significa que el precio final podría ser igual o incluso mayor al que se paga hoy, dependiendo de cómo fluctúe el euro frente al peso.
Actualmente, el pasaporte ordinario en Bogotá cuesta 186 mil pesos, mientras que el ejecutivo vale 319 mil pesos. Con el nuevo esquema, el precio ya no sería fijo en pesos, sino que quedaría sujeto a las variaciones del mercado cambiario internacional.
El documento filtrado indica que la Casa de la Moneda de Portugal (INCM) asumiría la producción y personalización de los pasaportes durante 10 años, desde septiembre de 2025 hasta julio de 2035. La Cancillería colombiana, por su parte, se haría cargo de los sobrecostos derivados de la fluctuación de la tasa de cambio.
Lo que dijo Laura Sarabia a su salida de la Cancillería
Laura Sarabia presentó su renuncia el jueves 3 de julio. La hasta ahora canciller argumentó en una carta que no podía acompañar decisiones recientes del presidente Gustavo Petro, a quien acompañó desde la campaña. El gesto fue interpretado como una muestra de desacuerdo profundo en medio de la crisis por la fabricación de pasaportes.
“Se trata de un rumbo que ya no me es posible ejecutar”, escribió Sarabia en la comunicación. La funcionaria, que también ocupó cargos como directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) y del Departamento de Prosperidad Social (DPS), agradeció la oportunidad y expresó que su salida era por “coherencia personal y respeto institucional”.
“En los últimos días se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar. No se trata de diferencias menores ni de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar”, señaló la escudera del mandatario desde la campaña presidencial.
También aclaró: “Mi renuncia es el resultado de una reflexión profunda, motivada por la responsabilidad que siento con mi conciencia, con el país y con la forma en que entiendo el ejercicio del poder público. Me retiro con la tranquilidad de haber entregado lo mejor de mí y con la certeza de que hay momentos en los que decir adiós es también una forma de cuidar”, añadió.
La renuncia de Sarabia se enmarca en la polémica por la adjudicación del contrato para fabricar los pasaportes colombianos. Hasta hace unos días, la Cancillería —por voz de Sarabia— había anunciado que renovaría el contrato con Thomas Greg & Sons por 11 meses, usando la figura de “urgencia manifiesta” para evitar que el servicio quedara suspendido a partir del 31 de agosto.
Sin embargo, la Casa de Nariño cambió de dirección. El presidente Gustavo Petro decidió que la fabricación debía pasar a manos de la Imprenta Nacional, en alianza con la Casa de la Moneda de Portugal. Esta decisión, promovida por Alfredo Saade, nuevo jefe de gabinete, generó choques internos y puso en duda la capacidad técnica de la Imprenta para asumir el reto.
Sarabia había defendido la necesidad de prorrogar el contrato vigente para garantizar la continuidad del servicio. Su antecesor, Luis Gilberto Murillo, ahora precandidato presidencial, la contradijo en redes sociales afirmando que existía un plan alternativo estructurado con Portugal desde 2024. Esto aumentó la presión pública y evidenció fisuras en la Cancillería.
En un consejo de ministros transmitido por televisión, Petro fue categórico: “No va a seguir Thomas Greg & Sons porque la licitación era fraudulenta”. Para muchos, fue una desautorización directa a Sarabia, quien días antes había defendido la prórroga.
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