Redacción Angélica González

En los últimos días, se conoció la historia de César Augusto y su madre, Beatriz, dos adultos mayores de 70 y 90 años, quienes por dificultades económicas han tenido que recurrir al aeropuerto El Dorado como su nuevo hogar y a dos sillas para descansar cada noche.

 

En medio de la congestión que existe en la terminal aérea, en la que miles de viajeros han tenido que dormir en ella, Beatriz y su hijo viven una situación similar. Desde hace unos cinco meses, llegan a dormir en las mismas dos sillas, que les han generado dolores y molestias corporales.

 

En diálogo con Noticias RCN, Beatriz ha señalado que este tiempo ha sido “terrible” y que es una experiencia que no esperaba vivir. “Un poco pesado tener que estar en un asiento toda la noche, por supuesto uno se va cansando y el cuerpo se va enfermando”, señaló la adulta.

 

Posteriormente, indicó que han estado esperando un “milagro” para encontrar un nuevo hogar: “necesitamos superurgente un techo, aunque sea para pasar los últimos días en una vejez digna. Lo que estamos pasando es algo que no le deseamos a nadie”.

 

“Hemos tenido muchos altibajos, hay momentos en los que ella se desespera y me dice: ‘sáqueme de esto, por favor’. Es vergonzoso decirlo, pero hemos tenido unos momentos de hambrunas terribles”, relató César Augusto. Ha dicho que el desespero es tal, que ha pensado quitarse la vida.

 

Cada día siguen el mismo itinerario: salen del aeropuerto a las 6 de la mañana hacia Chapinero a buscar comida y un lugar donde bañarse. En la tarde, entre las 5 y las 7, vuelven a las mismas dos sillas para tratar de conciliar el sueño y tener refugio.

 






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