Redacción Juan Sebastián Sosa

Pasaron ya tres días desde que Javier Acosta, el hincha de Millonarios que conmovió al país por su historia, se sometió finalmente a la eutanasia. Tal como él quería, el procedimiento se realizó el pasado viernes 30 de agosto en un centro médico privado cerca al Hospital San Ignacio, en Bogotá. 

 

El joven estaba atravesando por una difícil situación de salud. Desde hace unos años, tenía una bacteria que lo estaba carcomiendo y se estaba extendiendo por todo su cuerpo, al punto de que sus tejidos y huesos ya estaban empezando ser afectados. La situación le había derivado en un cáncer de sangre.

 

Esa situación se sumaba a los problemas de movilidad que ya tenía desde hace unos años cuando sufrió un accidente de tránsito en un viaje en el que fue a ver a Millonarios, su equipo del alma. 

 

Previo a su muerte, el joven dio diversas entrevistas a los medios de comunicación y diversos portales en las que reiteró que su decisión ya estaba tomada y dio palabras de aliento para todas las personas que lo escuchaban. 

 

La frase premonitoria de Javier Acosta

 

En uno de los espacios que tuvo para hablar con las personas que estaban atentas a su caso reveló que un día, de manera jocosa, estaba hablando con su hermana y le dijo que solamente un cáncer iba a poder acabar con él. 

 

Para ese momento, el hincha de Millonarios ya había tenido el accidente de tránsito que le había afectado su movilidad. Según le relató a Noticias Caracol, el hecho ocurrió en el 2005 cuando un bus le pasó por encima en las vías de Tuluá (Valle del Cauca). También relató que había protagonizado hasta cruces “a machete” con barras de otros equipos. 

 

“Cómo es la vida, un día estábamos hablando con mi hermana y le dije: ‘Me pasó un bus por encima, me dieron machete, luego los rojos me cogieron pal piso y nada me mató. Luego una bacteria. Mínimo, mínimo, Dios no lo quiera, me va a matar un cáncer”, le dijo Acosta a su hermana. 

 

Incluso, en ese momento, su hermana lo regañó por decir esas palabras: “Me dijo: ‘deje de decir esas cosas que las palabras tienen peso’. ¿Qué me está matando locos? Un hijueputa cáncer”, relató. 

 

Luego de ese episodio, su salud volvió a sufrir una recaída y tras varios exámenes confirmaron que tenía cáncer en la sangre: “lo único que faltaba”. Precisamente por esa dura enfermedad, sumada a los demás problemas de salud, es que decidió someterse a la eutanasia. 

 

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