Redacción Juan Sebastián Sosa

¡Adorable momento! En zona rural de San Vicente del Caguán, en el Caquetá, quedó registrado un juguetón oso de anteojos. El imponente animal se encontró con una cámara trampa, empezó a jugar con ella y hasta terminó tomándose un retrato. 

 

Desde los organismos de conservación animal celebran el hecho al tratarse de la única especie de oso que existe en el país y que se encuentra en peligro de extinción. En la grabación se puede observar cuando el oso empieza a mover la cámara y a tomarse la fotografía como si se tratara de una selfie. Posteriormente, se va caminando en medio de la selva. 

 

La iniciativa de colocar las cámaras trampa se dio en medio de un acuerdo de conservación de cerca de 12 mil hectáreas de esa zona de bosque al sur del país. Son unas 50 familias ganaderas de la Zona de Reserva Campesina (ZRC) quienes se comprometieron a proteger el corredor biológico del oso de anteojos. 

 

La alianza se dio entre la Cooperativa de Beneficiarios de Reforma Agraria Zona Balsillas (Coopabi) y el programa Amazonia Mía de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), que ayuda con recursos para frenar la expansión de la frontera agropecuaria. 

 

Mauricio Vela, líder de mamíferos grandes de la ONG WCS, señaló que las estrategias lideradas por las comunidades son “muy importantes” y “son uno de los éxitos de la conservación” de las especies y sus hábitats. 

 

 

Acuerdos de conservación

 

La iniciativa incluye acuerdos voluntarios de conservación, el monitoreo comunitario y la siembra de especies nativas para garantizar la conectividad entre las veredas Balsillas, Libertadores, Pueblitos y Toscana del municipio de San Vicente del Caguán, con el Parque Nacional Cordillera de Los Picachos y los parques regionales Miraflores, Picachos y Siberia - Ceibas. 

 

“Se están determinando cuáles son las áreas que vamos a aplicar de conservación del bosque nativo para que se respete las zonas o los hábitats de este oso, de tal forma que pueda circular sin ningún problema”, explicó Alfonso Tovar Moreno, coordinador del proyecto.

 

Según testimonios de los campesinos de la región, el año pasado, entre junio y agosto, época en la que aflora el árbol de roble, se registraron 20 avistamientos. Esto ha motivado que las comunidades planten 25 mil plántulas de cedro negro, cedro rosado, pino, arboloco, nacedero, siete cueros, yarumo, arrayan, alcaparros, lacre, granizo, guamo, guayabo y el mismo roble. Todas son plantas que sirven de alimento para los osos. 

 

 

 

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