Redacción
Juan Sebastián Sosa
Este martes se causó toda una polémica luego de que el Ministerio de Salud publicara el borrador del nuevo manual tarifario, que sustituirá al Manual de Régimen Tarifario actual, en el que se establecen los cobros máximos que se pueden realizar por procedimientos médicos, quirúrgicos, no quirúrgicos, entre otros.
Este nuevo manual tarifario solo aplicará para la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social (Adres), las compañías de seguros autorizadas para expedir el Soat, los prestadores de salud público y privados y las empresas de traslado de pacientes.
El propósito del manual, según explican en el propio decreto, es “sostener el flujo de recursos con el fin de atender de manera oportuna y suficiente las necesidades en salud de la población”. De esta manera, el Estado definiría, con base en ciertas variables, el precio “techo” que le va a pagar a un hospital por hacer los diferentes procedimientos médicos.
Así las cosas, la normativa, que se espera que se expida oficialmente en los próximos días, será el referente para la contratación de los servicios de salud en Colombia y de obligatorio cumplimiento. Sin embargo, hay críticas por lo que consideran como la “pauperización” del trabajo de los profesionales de la salud por los bajos precios que se establecieron.
El problema de establecer la estandarización de los precios es que en Colombia hay un complejo mercado de la salud en la que hay una enorme dispersión de precios en los servicios.
Críticas al borrador del manual tarifario
Al respecto, el exministro de Salud Alejandro Gaviria señaló en su cuenta de X que, el manual llevaría a los hospitales a la quiebra: “Parece diseñado como una venganza contra las IPS privadas y con la intención de segregar la atención en salud”.
Camila Pantoja, médico y estudiante doctoral en Salud Pública, señaló que el manual tarifario “absolutamente precarizante y va a generar una migración de médicos hacia afuera de Colombia. Colombia puede aprender de Reino Unido, lo que pasa cuando se precariza el trabajo en salud: todos se van y cualquier sistema, por bueno que sea, colapsa".
Incluso, la exministra Carolina Corcho señaló que el borrador del manual que ha circulado “tiene evidentes errores y desfases. No obstante, fue retirado ayer mismo por el Ministerio de Salud, que a mi juicio debe explicar al país por qué se publicó dicho documento”.
“Invito además a la calma, a evitar desinformación y pánico. No está vigente legalmente en este momento ni el documento borrador, ni un nuevo manual tarifario que vulnere el ejercicio profesional de la salud y la sostenibilidad de los prestadores. Este instrumento es necesario para el país, pero al expedirse debe contar con el más amplio consenso posible y el soporte técnico y de evidencia necesario”, añadió.
Incluso, llegaron a comparar que un procedimiento como una neuralgia de trigémino por craneotomía costaría 150 mil pesos, mientras que unas uñas acrílicas cuestan casi 160 mil pesos.
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