Redacción Juan Sebastián Sosa

La candidata oficialista Claudia Sheinbaum hizo historia al convertirse en la primera presidenta en la historia de México tras obtener entre un 58,3 % y un 60,7 % de los votos en las elecciones de este domingo, según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral (INE). 

 

En segundo lugar, quedó la opositora Xóchitl Gálvez, su principal opositora, con un rango de entre 26,6 % y 28,6 %. Finalmente, el tercer lugar lo ocupó el candidato del opositor Movimiento Ciudadano (MC), Jorge Álvarez Máynez, con entre el 9,9 % y el 10,8 % de los sufragios.  

 

A falta de oficialización de los resultados por parte de las autoridades electorales, Sheinbaum asumirá el cargo a partir del 1 de octubre y comenzará su contribución a la “cuarta transformación”, como se llama el movimiento político iniciado por el actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador.

 

“No llego sola, llegamos todas, con nuestras heroínas que nos dieron patria, con nuestras ancestras, nuestras madres, nuestras hijas y nuestras nietas”, dijo durante su primer discurso en el que resaltó que fue “un triunfo del pueblo de México y de la revolución pacífica de las conciencias”. 

 

 

¿Quién es Claudia Sheinbaum?

 

Hija de padres científicos, de origen judío, tuvo la oportunidad de elegir entre el ballet o la física, según cuenta en un documental sobre su vida. Finalmente, apostó por estudiar ciencia en un país donde son muy marcadas las brechas de género, machismo y altas tasas de violencia contra las mujeres. 

 

Su madre, Annie Pardo, reputada bióloga, fue expulsada como profesora universitaria por denunciar la matanza de estudiantes de 1968 en la plaza Tlatelolco. Por su parte, sus abuelos llegaron a México desde Bulgaria y Lituania huyendo de la Segunda Guerra Mundial.

 

En el video producido por su partido, el gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Sheinbaum se llama a sí misma “hija del 68” y recuerda que tenía seis años cuando fue la masacre del Gobierno contra estudiantes en Tlatelolco, lo que impulsó su activismo, tras ver a sus padres participar del movimiento. 

 

La próxima presidenta de México estudió física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde lideró movimientos estudiantiles en la década de 1980. Luego se especializó en ingeniera ambiental y fue investigadora en el Instituto de Ingeniería de la UNAM. Participó del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) que ganó un Premio Nobel de la Paz en 2007.

 

 

Una vez finalizados sus estudios fue que empezó a incursionar en política. Sheinbaum cuenta que conoció a Andrés Manuel López Obrador -su padrino político y presidente de México- en una reunión en su casa, una semana después de que se anunciara su candidatura como jefe de Gobierno del Distrito Federal en el 2000, por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

 

Unos días después, López Obrador a invitó a sumarse a su Administración como secretaria de Medioambiente con la encomienda de atender la crisis de contaminación ambiental. Entre el 2000 y 2006, Sheinbaum se encargó de encabezar la construcción del metrobús y las primeras ciclovías en la capital mexicana. 

 

Posteriormente, fue vocera de la campaña presidencial de López Obrador, quien perdió las elecciones en 2006 y 2012, tiempo en el que fue construyendo su movimiento, que finalmente se convirtió en el partido Morena y del que Sheinbaum también fue fundadora.

 

La primera mujer electa como jefe de Gobierno de la capital mexicana 

 

En el 2018, Sheinbaum se convirtió en la primera mujer electa como jefa de Gobierno de la capital mexicana, cargo del que se separó en 2023 para contender a la presidencia.

 

De la mano del presidente, Sheinbaum recibió el año pasado el “bastón de mando”, un símbolo de Morena que representa que ella ahora sostiene el movimiento de López Obrador.

 

“Tiene una capacidad de análisis impresionante, de leer datos y encontrar soluciones”, dijo Tatiana Clouthier, exministra de Economía de López Obrador, hoy su vocera de campaña.

 

Desde su participación en los movimientos estudiantiles y hasta en su primer cargo en la administración de López Obrador, la nueva presidenta mexicana siempre se mostró seria, con un rostro impenetrable y con pocas sonrisas. 

 

Sin embargo, durante la campaña empezó a cambiar esa percepción tratando de mostrarse como una mujer cercana, cariñosa y risueña. Fueron varias las ocasiones en las que se vio entre miles de simpatizantes repartiendo besos y abrazos. 

 

Precisamente en campaña, Xóchitl Gálvez, su principal contendora, le apuntó siempre a la frialdad y hasta llegó a llamarla la “dama de hielo”. “Sigues siendo fría, sin corazón, yo te llamaría la dama de hielo”, le dijo una vez Gálvez acusándola de no tener el carisma de AMLO. 

 

Con información de EFE

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