Redacción
Juan Sebastián Sosa
La captura de Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses en la madrugada de este sábado 3 de enero no solo marcó un punto de quiebre en la política venezolana. También reactivó las investigaciones y procesos judiciales que existen desde hace años contra otros altos funcionarios del chavismo.
Aunque el operativo del 3 de enero se centró en Maduro y su esposa, Cilia Flores, distintos expedientes abiertos en cortes estadounidenses dejan claro que la lupa va mucho más allá de un solo nombre. En el centro de la estrategia aparece el llamado Cartel de los Soles, una organización que el Departamento de Justicia de Estados Unidos señala como responsable de enviar toneladas de cocaína hacia su territorio.
En la lista figuran funcionarios activos, exministros, militares y hasta familiares directos de Maduro. Washington ha advertido que, si no se permite una transición democrática real en Venezuela, podría ejecutarse una segunda operación militar, que ya estaría lista.
El nombre que encabeza el organigrama del Cartel de los Soles sigue siendo Nicolás Maduro. Pero la justicia estadounidense también señala a su hijo mayor, Nicolás Maduro Guerra, por supuestamente reunirse en Medellín con narcotraficantes colombianos para recibir sobornos y facilitar el tránsito de cargamentos de droga.
Además de los nombres conocidos por su poder político, figuran jefes militares, jueces, exfuncionarios de inteligencia y operadores económicos que habrían servido como soporte al régimen durante años. La investigación busca desenredar una estructura que, según las autoridades estadounidenses, mezcla poder político, dinero ilícito y complicidad transnacional.

Diosdado Cabello y Padrino López: los más buscados después de Maduro
Uno de los nombres más repetidos en las investigaciones es Diosdado Cabello, actual ministro del Interior. En las últimas horas apareció con chaleco antibalas, aumentando las especulaciones sobre su protección ante una eventual operación.
Por Cabello se ofrece una recompensa de 25 millones de dólares por cargos de conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y uso de armas de guerra en delitos relacionados con drogas. En documentos judiciales es señalado como una de las cabezas visibles del Cartel de los Soles, aunque él ha negado toda relación.

Otro de los hombres fuertes del régimen chavista es el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, también con orden de captura vigente y con una recompensa igual a la de Cabello. De acuerdo con fuentes citadas en los expedientes, sería “la otra cabeza” de la estructura criminal.
Estados Unidos cree que, tras la captura de Maduro, Padrino López ya no tiene el control total del Ejército Bolivariano. En su lugar, sospechan que Cabello estaría acumulando más poder militar y político.
Las autoridades no descartan que, en caso de una segunda ofensiva militar, ambos estén en la lista de objetivos prioritarios, junto a otros colaboradores del círculo de Maduro.

El resto del círculo chavista: militares, jueces y operadores económicos
Uno de los personajes más conocidos por su papel dentro de la inteligencia del régimen es Hugo “El Pollo” Carvajal, exdirector de inteligencia militar y quien ya ha declarado ante la justicia estadounidense. Su conocimiento de las estructuras de seguridad y rutas de narcotráfico lo hace una figura clave en las investigaciones.
También figura Rodolfo McTurk, exjefe de Interpol en Venezuela, quien habría recibido sobornos para frenar extradiciones de narcotraficantes. Por él se ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares, y su paradero es desconocido.
Otro señalado es Jesús Alfredo Itriago, exjefe de antinarcóticos del CICPC, así como Maikel Moreno, expresidente del Tribunal Supremo de Justicia. Este último es acusado de lavado de dinero y corrupción, y está prófugo. Estados Unidos ofrece 5 millones de dólares por información que conduzca a su arresto.
Uno de los casos más sonados es el de Tareck el Aissami, exministro de Petróleo y exvicepresidente. Fue capturado por autoridades venezolanas en 2024 por liderar una red de corrupción ligada a PDVSA. Washington lo vincula directamente al narcotráfico y ofrece 10 millones de dólares por él.
Más nombres: exsuperintendentes, generales y enlaces del narcotráfico
Dentro del organigrama del Cartel de los Soles también aparece Joselit Ramírez, exsuperintendente de la Sunacrip. Fue capturado en Venezuela, pero también es requerido por Estados Unidos, que ofrece 5 millones de dólares por su entrega.
En la misma línea están Edylberto José Molina Molina, general de la Guardia Nacional Bolivariana, y Néstor Luis Reverol Torres, exdirector general de la agencia antinarcóticos, con expedientes abiertos desde 2016.
Otros nombres que figuran en la investigación son Nervis Giraldo Villalobos, exviceministro de Energía, y los oficiales Vassily Kotosky y Rafael Villasana, señalados por permitir enlaces entre carteles del narcotráfico mexicanos y colombianos.
Para las autoridades estadounidenses, el enfoque ya no está solo en figuras visibles del chavismo, sino en toda la red de apoyo económico, logístico y judicial que habría permitido el sostenimiento del régimen a través del narcotráfico.
¿Habrá un segundo operativo militar liderado por Trump?
Luego del éxito de la operación que terminó con la captura de Maduro, el gobierno de Donald Trump dejó abierta la posibilidad de una segunda ofensiva si no se consolida una transición democrática en Venezuela.
Los nombres en las listas del Departamento de Justicia, sumados a las recompensas millonarias, dejan claro que el objetivo de Washington es desmantelar por completo la estructura criminal del chavismo, no solo arrestar a su exlíder.
El foco está puesto ahora en el movimiento de tropas, la reorganización del poder militar en Caracas y la reacción de los principales aliados del régimen. Estados Unidos ya ha demostrado que cuenta con la capacidad técnica y militar para intervenir con rapidez.
Mientras Maduro enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York, los demás funcionarios señalados siguen expuestos a ser detenidos, extraditados o sancionados internacionalmente. La presión aumenta.
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